Are you the publisher? Claim or contact us about this channel


Embed this content in your HTML

Search

Report adult content:

click to rate:

Account: (login)

More Channels


Channel Catalog


Channel Description:

constancia irregular de la rutina narrativa

older | 1 | (Page 2) | 3 | newer

    0 0
  • 05/10/13--07:56: SUBE

  • Ya apretó el botón que ahora está rodeado por un aura de luz roja. Espera y desespera. Pero desesperó y espero tanto que ya está. Va a ver con impaciencia cómo se le abre la puerta al pasado. Volver al futuro: la reparación de un acontecimiento que se coló en la historia y no debió haber sido nunca. Volver al futuro, contradiciendo las leyes de lo posible: todo lo que baja, sube. Va a ver con impaciencia como se cierra la puerta y una vez adentro la fiesta será irrefrenable porque el digno remiendo al orgullo ya estará hecho. Porque va a soltar una catarata surtida de sentimientos impares que lo tenían rodeado y ahora explotan de alegría. Porque quiere creer que la enseñanza del tropiezo será andar con cuidado y porque para conocer la gloria tuvo que conocer lo hondo de la derrota. Pero eso -y todo lo que le pase por el cuerpo en apenas ese instante en que sienta que por fin va dejando abajo el pasado-, eso será sólo estadística, perfomance y anécdota a comparación de lo otro. Sube. Y arriba lo espera su Historia, su nombre en mayúsculas. Otra enmienda a ese gesto erróneo del destino: porque arriba es otra cosa, es pararse firme en la cima del regreso a su nivel y empezar a mirar hacia el cielo que ahora queda más cerca.  

    0 0
  • 05/21/13--13:32: FUEGO CRUZADO

  • Fíjese usted como se puede hacer desde las medias verdades un argumento presentable http://www.youtube.com/watch?v=9pBu9sby_kY y una perfecta lección de cómo se debe sostener una postura  en medio de la tempestad  http://www.youtube.com/watch?v=-Ys9XbKCxJs
    La plata del Poder, ninguna duda. 
    Las artimañas del Cuarto Poder para vestir las cosas a la medida de sus intereses, ni qué hablar. 
    Acaso si ambos se refirieran a un mismo tema al mismo tiempo y no escaparan por la tangente con las evasivas que consisten en criticar frenéticamente a la trinchera de enfrente, el asunto sería interesante. 
    Obsérvese en este precario póster como emerge la cada vez más definida línea divisoria entre ambos bandos: el levantarse temprano, el laburar, la sensación de patria al vezre y una idea analógica que marea (medio apagada - medio prendida) con escasos volts.
    No somos nada.

    0 0
  • 05/22/13--19:42: ETERNO QUIJOTE CANYENGUE

  • Obra de Fabio Prieto

    Un bandoneón rezonga

    en la larga madrugada del barrio de al lado

    alguien barre los puchos adonde quedan  

    todavía dos o tres parroquianos

    son almas que inútilmente intentan

    vencer al final de la noche

    que sobrevuela las terrazas


    el zig zag de los pies que bailan la salida

    la vuelta a casa

    un auto que no arranca

    la frente que busca en el volante a la almohada


    un tren que llega tosco desde ninguna parte

    una mina que no duerme de desromeo

    y angustia y silencio

    un perro que ata su voz al agujero

    que cuelga del telón del cielo


    el acoso de la fábrica del otro lado del día

    cunetas hondas

    ventanas quietas

    acaso grillos


    un tango de Alberto Bono

    0 0
  • 05/22/13--20:01: UNA VIDA DE DISEÑO
  • Foto: Vero Colla

    Diseña tu mundo, medio siglo de trabajo. De Diseño Shakespaer.
    Desde el 6 de junio, a las 19 hs., en el MAMBA - Av San Juan 350 – Bs. As.
    Tel 4342 3001/2970


    ¿Cómo encerrar 50 años de trabajo en apenas un par de meses de exposición?

    Solamente la contundencia y la sencillez de la obra de Ronald y Juan Shakespear pueden compactar cantidad y calidad con éxito, está demostrado. 
    Es algo así como desandar visualmente la historia de este imperio creativo, o desmenuzar en imágenes el último libro especializado de su fundador: Señal de Diseño, Memoria de la Práctica (Paidós), al que el Ronald inmortalizó –porque eso fue mucho más que una presentación- con una conferencia excelsa en el Parque España, en 2012.

    Foto: Ana Armendariz DNI 
    “Yo no creo en eso de la creatividad. Un eufemismo dialéctico y antidemocrático que establece que algunas personas están dotadas de poderes mágicos discriminando a los demás mortales", ha dicho al respecto, provocador y humilde, el diseñador, para definir con precisión su labor:  "el diseño es una actividad científica que permite resolver problemas humanos ante una necesidad cierta. Puro trabajo”. Lo dijo entonces en aquella clase magistral de filosofía, comunicación, poesía, experiencia y sencillez, entre el río Paraná y el casco viejo del centro rosarino.

    “Hago diseño desde hace medio siglo. No tengo una teoría del diseño. He acuñado a duras penas una teoría de la práctica. Pienso que la oreja grande es imprescindible para escuchar a la gente, sus desvelos, sus sueños”, había señalado.
    Y aquí, en la muestra, lo demuestra.




    Por eso la invitación a quien pueda –y quien no, que intente poder- ir a visitar Diseña tu mundo, medio siglo de trabajo. Se trata de una muestra antológica que busca abarcar el infinito planeta de criaturas nacidas del magin de Diseño Shakespear, un emporio de ideas  encolumnado detrás de un talento rosarino, porteño por adopción, pero ya universal: Ronald Shakespear es considerado patrimonio del diseño mundial por los que saben y por los que no –desprevenidos peatones de Buenos Aires, por ejemplo… porquees coautor nada menos que de la señalización urbana de la Capital federal (con González Ruiz, en 1971), y realizador del cambio de imagen del Subte, el Bioparque Temaikén y el Tren de la Costa, entre tantos otros megaproyectos.



    La muestra en retrospectiva exhibe “docenas de marcas y proyectos de gran escala, prototipos, libros, fotos, memorabilia, procesos, borradores, y también algunas honorables causas perdidas”, según señala el propio Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), Av San Juan 350, donde se exhibirá esta antología desde el 6 de junio al 30 de julio inclusive.
    Un par de meses, 50 años. Mucho para ver.

    0 0
  • 05/23/13--05:40: CONTROL NO TAN REMOTO


  • La noticia dice que Mujica envió el proyecto uruguayo de Ley de Medios al Parlamento. Inicialmente es una grata noticia. La iniciativa -según portales del país charrúa- propone regular los servicios de radio, televisión y otros de comunicación audiovisuales, con la meta de generar un “sistema de medios visuales armónico” con “contenidos nacionales de calidad”, según el Gobierno. 
    Pasa en todos lados. Las interpretaciones son hijas siempre de la política: se dice como se piensa, pero -más allá de los prejuicios-, ¿está mal controlar el descontrol de los medios de comunicación? O si se prefiere, organizar para garantizar la multiplicidad de voces y establecer parámetros de contenido presentables. Hay que decir, nobleza obliga, que "control" no es mala palabra, y que además es un vocablo que está íntimamente ligado a ese otro que es "gobierno", mal que le pese a cualquiera.
    La regulación, en todo caso, debe ser tal y no otra cosa. 
    La norma argentina, por ejemplo, es excelente en la letra, aunque su aplicación sea otra cosa por culpa de más de un monopolio -esto incluye tanto a Clarín que no quiere largar prenda como al nuevo multimedio de la pauta oficial condicionada por el kirchnerismo, acrecentado las nuevas oportunidades para la compra de medios vueltos adherentes explícitos a la gestión nacional.  
    Sin dudas, en este aspecto, el del democrático reparto de espacios (todavía pendiente o bien sólo anunciado en Argentina), ahí estriba el sumo ejercicio o la plenitud de una ley nacida de  la promesa de ordenar, de combatir la concentración y equilibrar las posibilidades de amplitud de miradas desde la igualdad.
    En otras palabras, parafraseando al criollo que reparaba en el porcino, la dieta, el peso y las responsabilidades alusivas: la culpa no es de la TV, ni del que cambia de canal: aparentemente es de quién y cómo carga la grilla, según criterio ecuánime o propia  conveniencia.

    0 0
  • 09/09/13--20:47: TANGO FEROZ

  • Tras ser distinguido con el premio Gardel por su disco Tangolpeando, Adrián Abonizio desmenuzó los pormenores de una especie de  “blanqueo” como artista de un género al que siempre perteneció. El primer reconocimiento por fuera de la Trova Rosarina y la grata experiencia de la realización premiada. Además, la particular visión de una música ciudadana rozagante en el funeral del rock.

    Escribe: Joaquín Castellanos - Fotos: Blue Art / CAPIF
      
    “En la FM Tango de Rosario ni me nombraron”, protesta el flamante ganador del Gardel en la categoría Mejor Álbum Nuevo Artista de Tango por Tangolpeando (BlueArt, 2012).

    “Ni siquiera pusieron un tema mío. Ni me llamaron para decirme no estamos de acuerdo con usted porque es kirchnerista… no sé”, reflexiona, fiel a su estilo, el cantautor.
    En Rosario no es ninguna novedad: Adrián Abonizio no es tanguero de ahora. Desde el ya casi himno Mirta, de regreso hasta el reconocido Constitución de noche–incluido en el disco ganador-, o directamente por las milongas Todo a mi favor, La Vitrinao Graffitti de las Almas, entre otras tantas, escritas por el rosarino para otros intérpretes. Desde siempre, la obra de Abonizio ha respirado  tango. 


    “Yo no soy rockero porque no abrevo en la filosofía rockera en cuanto a un montón de cosas que son ridículas e insanas. Soy tanguero, y no por chauvinista, porque nací y vivo en Argentina, sino por una filosofía casi samurái, casi de creencia religiosa, de las cuales yo no me muevo, y que están tanto en el tango más llorón como en el más progresista o lírico, el más copado…”, dice.

    _ Suena raro el rótulo de “nuevo artista de tango”. El tango siempre estuvo presente en tu obra. Este premio Gardel, ¿viene a ser una especie de blanqueo?

     _ Y sí, en verdad es un blanqueo… Son varias cosas. La primera es para decir… como pasa cuando alguien sale del placard al confesar su  homosexualidad: bueno, me cansé de que la gente no sepa, o que a mí me dé vergüenza decir que soy tanguero… Me cansé de hacerlo para otros, porque yo no es que hacía tangos con pudor: los hacía con orgullo. Y quería grabar un disco que fuera de tango… Otra cosa que me pasó fue que tuve el apasionamiento necesario para no dejar morir a este disco que tiene diez o doce años de grabado…



    _ Sabemos lo que representa este premio en general. Para vos, ¿tiene algún significado especial?

    _ Es un reconocimiento que me deja decir ya juego en este equipo… que me gané la titularidad sin moverle el piso a nadie… Además, la verdad, es la primera vez que siento que me reconocen por fuera de la Trova Rosarina. Es como un esperado reconocimiento por fuera de esa especie de familia italiana o judía, si se quiere, en el sentido de los clanes, de la creencia religiosa profunda … Siento que por fin hice algo por fuera de esa vanidad que a mí me avergüenza pero que me hace sentir digno porque yo a eso lo he planteado muchas veces… Con la Trova sólo hemos hecho buenas canciones pero nunca hemos hecho escuela de nada…

    _ ¿En qué falló la Trova?
    _ Es que hemos sido un grupo poco eficiente para la solidaridad, muy buenos poetas y músicos pero muy poco sensibles para la comunidad que todavía está esperándonos… Son mis amigos de toda la vida, eh. Yo me siento orgulloso de la Trova Rosarina, de la calidad, del calibre de las canciones, pero hasta ahí. Es imperdonable que en el momento en que se cumplieron 30 años, no nos juntáramos para hacerle honor a esa fecha cuando teníamos todo a la mano: uno porque tenía que hacer una gira, otro porque el pelo no le salió bien en la foto, otro porque no le dijo al otro, y bueno… Por eso esto del premio viene a decir un poco eso: sobresalir con otra gente que no es la Trova para mí es un reconocimiento especial. Porque esto es otra cosa. Es una agrupación más afectuosa, con un fin más interesante, no digamos que revolucionario pero por lo menos con un afán de victoria grupal…



    PASIÓN Y CUENTA NUEVA

    “Lo alucinante de todo esto es que la gente que hizo este laburo conmigo, y lo digo sin ánimo de demagogia porque no soy de hacer demagogia con mis amigos… Todos son músicos que no son exclusivamente del tango y que pueden tocar cualquier cosa. Rodrigo Aberastegui, que es mi otra mitad en este disco, es un músico que puede dirigir una sinfónica o tocar en la calle si quiere”, explica Abonizio.

    De Tangolpeando -su primer trabajo en estudio después de seis años, editado por el sello Blue Art en junio de 2012-, participaron Erica Di Salvo en violín, el bandoneonista Gabriel Rivano, además de Horacio Hurtado y Hugo Pico.



                 “Nos dijimos tenemos que hacer tango porque lo sentimos… Y, ¿cómo se hace? Con amor, copiando las formas con amor, es decir recordando, sintiéndolo”, cuenta Abonizio, y agrega una aproximación a las dimensiones del desafío: “si vos conocés lo que es un potrero, no te va a asustar patear un penal”, apela el cantautor a la jerga futbolera para ilustrar la situación, y prosigue: “si tenés muchas horas jugando, sabés cómo tenés que jugar… Nosotros tenemos muchas horas de vuelo escuchando y si sabés escuchar, lo podés tocar”.

    El resultado de este reunión en tierras del 2x4 es el disco galardonado que contiene  un grupo de 12 piezas –todas escritas por Abonizio y en su mayoría musicalizadas por Aberastegui- que consiguieron que por fin el trovador rosarino traspase ese tácito umbral que le impedía hasta ahora afirmar rotundamente su condición de tanguero. 



    LO QUE VENDRÁ

    “Ojalá la corriente benefactora siga así. Y ojalá que en algún momento no hiciera falta poner la palabra tango en el título para que se note que es un disco de tango”, reflexiona Abonizio. “A lo mejor un día no va a hacer falta aclarar nada y nos relacionen directamente”, se esperanza.

    _ ¿Cómo ve el presente pero más que nada el futuro del tango?

    _ Yo tengo una expectativa enorme con los nuevos autores: hay como 15 que conozco y que me parece que muy pronto vamos a estar hablando de ellos también.

    Y como si les hablara a ellos, a los jóvenes compositores que miran con cariño al 2x4, Abonizio ensaya una reflexión de inconfundible remitente: “el tango te está esperando, pero es el cuco que te espera en el bosque, eh. Tenés andar solo en la oscuridad y aunque seas grande te la tenés que bancar.  Pero es terapia. El tango te da la oportunidad de agarrar esas sombras de la noche y del alma, y de transformarlas en algo poético. Es la oportunidad de mostrar lo horroroso que te podés sentir. Te deja hacer catarsis. Lo peor que tenés guardado, hacélo letra de tango. Lo que pasa es que hay que tener oficio y también tenés que tener siempre sentido del humor…”, dice.



                Por último, hay que rebobinar a la noche de la entrega de premios en el Teatro Ópera porteño adonde el cantautor del disco que sería premiado llegó sobre la hora y, según cuenta la leyenda, sin hotel donde bañarse se acicaló con toallitas para bebé en el auto, en la puerta de un cercano supermercado chino.

                Aquella noche, como para alimentar a esa épica canyengue, al escuchar su nombre surgió de entre el glamour de los asistentes a la fiesta, enfundado en una campera de cuero y con el mostacho de inmigrante italiano, trepó al escenario y, entre otras cosas, con dijo al micrófono: “el tango nació con riesgos pero hoy ya no los tiene más en aquel sentido.  Por eso yo les pido a los más jóvenes que dejemos de cantar los tangos galardonados con mil estrellas y empecemos a cantar los tangos con letras nuevas…”.

    Acaso fuera un ladrido de perros a la luna.

    Acaso no. Igual que en un tango.



    0 0
  • 10/21/13--12:03: CELIBATO Y ALGO MÁS
  • En los últimos 20 años, cerca de 10 mil curas renunciaron al sacerdocio de manera pública y oficial en la iglesia católica latinoamericana. Desde que el nuevo secretario de Estado del Vaticano dijo que el “el celibato se puede discutir” quedó en primer plano un debate largamente reclamado por sacerdotes secularizados: una discusión que antes que nada es profundamente ideológica. Del lado de afuera del templo formal, la particular historia de vida del cura Oscar Lupori y su esposa Marieta, con dos décadas de labor comunitaria en el barrio conocido como Fisherton Pobre     


    Escribe: Joaquín Castellanos

    Fotos: Sebastián Granata



    Antes de tener diferencias con la jerarquía católica local por su elección de formar pareja, ya había tenido un conflicto mayor en relación a la visión sociopolítica de la Iglesia. En 1968, siete años antes de ponerse de novio con quien sería más tarde su esposa, Oscar Lupori era párroco en Tortugas. Desde allá comenzó a preparar con un grupo de sacerdotes una especie de revisión de lo que era la Diócesis de Rosario y su pastoral, con miras a elevarle un informe al arzobispo Guillermo Bolatti. Pensaban que era necesario ponerse a tono con el Concilio Vaticano II desde una óptica latinoamericana. “Nosotros integramos el grupo de Sacerdotes del Tercer Mundo, y nuestro compromiso social chocó con los intereses de la Iglesia local. Nuestra visión era que teníamos que resaltar claramente que el evangelio y la Iglesia están llamados a cumplir de cara a la humanidad un papel de tipo sociopolítico, lo esencial de su misión es anunciar la buena noticia a los pobres, a los oprimidos, y que estar distante de eso  acababa siendo un beneficio para los poderosos. Sentimos la necesidad de una actuación muy vinculada  al mundo pobre, al mundo obrero. Trabajar por una transformación social”.

    Eran los días de la dictadura de Juan Carlos Onganía. Los días en los que la región ya palpitaba lo que desembocaría en los Rosariazos.

    “Todo eso concluyó en que a los 40 que firmamos ese documento, en junio del ‘69 nos pidieron las parroquias, y en la Pascua del ‘71 nos quitaron la asistencia de ejercicio del ministerio sacerdotal, de modo que no podíamos ejercer. Nos dieron la opción de irnos con otro obispo: algunos se fueron a La Rioja con (Enrique) Angelelli, otros a Río Cuarto con (Julio) Blanchoud, y otros se fueron  a Venado Tuerto. Yo fui de un grupito que dijimos no, de acá no nos movemos”, cuenta el cura al que aquel conflicto lo llevaría a unirse más que nunca a la tarea pastoral. Principalmente desde que se divorció de la Iglesia como institución y se casó con la mujer que ama.


    En el oeste de Rosario, en la planta alta de una casa de nadie y de todos, el hombre que integra el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) y da clases en la carrera de Trabajo Social en la UNR, se acomoda en una silla a la par de su esposa a la que todos llaman cariñosamente Marieta.   

    “Yo soy del grupo de los que no pedimos la reducción al estado laicalporque nos parece humillante –cuenta Lupori, y explica:- un compañero mío tuvo que soportar que en la resolución dijera “su cómplice” por su compañera… ¿cómplice de qué? Además ¿qué significa “reducción al estado laical”?, si uno se va a poner a hablar teológicamente ¿quién se reduce a qué? ¿Que nos quitan qué oropeles de encima? Nosotros nos casamos por civil, y pedimos hacer una ceremonia religiosa por aquello que es fundamental en el Evangelio: el cristiano tiene una única ley: amar. Y el matrimonio, algo que tiene valor de sacramento para los católicos, tiene que potenciar la capacidad de amar”, reflexiona.


    Sin trabajo, fue albañil entre el 1969 al 1987. En tanto, con sobresaltos fue profesor universitario: en el ’68 daba clases y Bolatti lo hizo cesar al año siguiente. Entró en el ‘73 nuevamente a la UNR y el Golpe de Estado le quitó el cargo en marzo del ’76.
    “A la Iglesia local siempre le molestó que Oscar -igual que la compañera, pero sobre todo él por el tema del celibato- nunca abandonara en nada su tarea: desde los estudios teológicos, lo social, y el laburar sólo para comer: él nunca dejó de hacer”, dice Marieta.

    Después de casado, junto a su esposa trabajó con chicos discapacitados.

    Fue la época en que un ministro de educación mandó a preguntar con un terecero que qué estaba haciendo Lupori ahí… La respuesta no se hizo esperar: “decíle que estoy haciendo la Revolución”, recomendó el observado.

    “Estuvimos un tiempo viviendo en la zona sudoeste, después alquilamos en calle Balcarce y en los 90 nos vinimos aquí”, comenta Lupori.

                “Aquí” es “Fisherton Pobre”: “Los propios vecinos en la asamblea barrial de 2001 le pusieron así”, explica la esposa del sacerdote secularizado.

                Desde hace 20 años, el matrimonio lleva adelante un trabajo territorial orientado a principalmente a niños y adolescentes. Empezaron en la escuela del barrio, siguieron La Casita –un espacio que alquilaban en la manzana del colegio- y desde hace dos años, con casa nueva y actividades casi todos los días, y con reuniones los fines de semana en las que se llegan a congregar hasta 100 chicos para compartir mate cocido con masitas y juegos.



    “Jesús no fue a cenar con el Rey, el representante de los romanos; el se ponía a cenar con los pobres (la multiplicación de panes era para los que no tenían qué comer). Y  los fariseos que se consideraban piadosos decían, ¿cómo puede cenar con esta gente?”, argumenta el sacerdote sin templo formal, en el altar cotidiano desde el que se puede ver buena parte del barrio.  

    “Jesús no fue a meterse en festicholas, estaba curando enfermos. Jesús estaba comprometido con esto y ése tiene que ser el compromiso de la iglesia. Y creo que Francisco lo está dejando en claro: los gestos de cariño y de ternura, por fuera de los que son las rigideces del protocolo, las rigideces a veces de tipo legal, a veces institucional. Porque una cosa es que lo legal sirva para apuntalar formas de andar y evitar andar a la deriva, y otra cosa es que lo legal sirva para potenciar un grupo de Poder”.

    Más cerca del cielo que de los ruidos terrenales de los autos que pasan, Lupori desgrana su pan de experiencia. 

    “El celibato puede tener sus dificultades así como ser casado también puede dificultar la tarea pastoral. Hay que ser realista. Lo valioso de esto, sería que fuera libre, opcional. Así se aprovecharían muchas cualidades de personas que han sido puestas al margen, y que se podrían recuperar. Personas altísimamente valiosas que a la Iglesia le permitiría aquello de Juan XXIII: que entre un aire fresco, ponerse al día. Vendría muy bien. Y, por otro lado, en esta situación uno de los riesgos que no se vayan a creer que uno quiere hacer una iglesia aparte. Porque uno no pretende eso. Eso sí, termina por descubrir el valor de lo ecuménico: una apertura necesaria. Sabiendo además que no necesariamente esto tiene que ser algo exclusivo de la iglesia: movimientos ecológicos, movimientos por los DDHH, movimiento por la dignidad gay, el movimiento de defensa de los pueblos originarios… basta: la iglesia tiene que sumarse… pero, ¿cómo no nos vamos a sumar si eso suma en humanidad?"  




    Oscar es rosarino, hijo de un albañil y de una mujer humilde, “de barrio obrero”, señala. Sus padres sufrieron la década del ‘30 y del ‘40, y pudieron levantarse un poco con Perón, por lo que sin ser fanáticos, él sabe que querían y que siempre votaron al peronismo.

    Ingresó al Seminario a los 11 años de edad. Nadie más que su convicción lo obligó a seguir.  Incluso, cuenta, sus padres eran bastante anticlericales en el sentido que “no querían que los curas se metieran a mandar adonde no tenían que estar”.

    De chiquito, le interesaba “lo de Dios”. Pero siempre, aún estudiando en el Seminario, le importaron las luchas de los trabajadores”.

    “Mi visión era cómo había que cambiar este mundo que no podía seguir siendo tal como estaba organizada la sociedad con todas esas injusticias. Y que la clave era estar con los pobres”, dice.

    Lejos, en Bahía Blanca, una alumna de un colegio religioso empezaba a interesarse por las injusticias. De adolescente empezó a trabajar con las monjas en los barrios pobres. Cuando la derivaron a Rosario, trabajó en Villa Manuelita, cerca del peronismo de base, “y con todo lo que llevara a que hubiera menos diferencias entre las personas”, dice. Siendo universitaria, vivió en un pensionado estudiantil al que Oscar iba a dar charlas o a celebrar la misa…

    _ Cuando él me empezó a interesar más, yo rajaba… -rememora Marieta.

    _ … Hasta que un día los dos nos declaramos, en el ‘75 – interrumpe su esposo.

    _ Con un lápiz y un papel,  empezó a decirme que él necesitaba centrarse afectivamente –retoma la mujer, después de algunas risas nerviosa y mirando a los ojos a su esposo-; era el momento en que los habían dejado sin parroquia. Él podía haberse ido a otro lado; y yo lo alentaba a que lo hiciera. Pero él insistía en que se tenía que quedar… Y yo le dije, bueno: yo ya no te veo como cura, te veo como hombre…

    _ Era agosto del ’75 –dice él.


    Ella está cruzada de brazos, apoyada en la mesa. Él, mientras habla, se recuesta con armonía en el espaldar de su silla y estira un brazo sobre el de la de ella.
    “Una cosa es lo que aparece en los Evangelios donde se promueve la posibilidad de que para trabajar de lleno haya personas que opten por ser célibes porque, es cierto, es una forma de estar más libre, pero eso tiene una contraposición muy dura: por lo general, ésos son los curas burocratizados, los curas hiperinstitucionalizados que más de una vez se neurotizan con su soltería. Es un asunto disciplinario. Ojo, también hay excelentes sacerdotes y personas en esa condición. Pero a su vez, esa contrafigura a veces lleva a que, por motivos estratégicos (que no voy a ser yo quien los critique aquí), para poder seguir trabajando, tienen una compañera oculta…”, señala Lupori.

    Marieta habla con los ojos que acompañan el relato de su marido suscribiendo a cada palabra.

    “En estos tiempos modernos se impone una nueva forma de presentar el mensaje evangélico respecto a la sexualidad, porque una cosa es presentar la sexualidad como algo dañino, algo bajo,  y otra cosa es descubrir que corporalmente todos somos sexuales. Y que la sexualidad es algo noble y muy importante.”

                Los árboles que se asoman atrás del vidrio denuncian que está llegando la primavera de 2013.  

    “La Iglesia debe descubrir que la Iglesia no es para sí sino para trabajar a favor de una mejor humanidad.”, sostiene Lupori. 



    “Una cosa que hay que recalcar –dice la mujer-: dentro de los curas casados hubo quienes se aburguesaron y que se metieron en el sistema a pleno, en cambio, hay que decir que Oscar siguió con todo, con la mujer y los críos. A él no se le podía criticar nada en ese sentido, en vez de apartarse se metió más en esa tarea…”

    No sólo nunca dejó de considerarse a sí mismo sacerdote: “doctrinariamente la Iglesia católica nos considera sacerdotes: legalmente quita la posibilidad de ejercerlo pero en la teología católica el que se ordena sacerdote sigue siéndolo siempre. Incluso aunque esté casado, en el caso de un accidente, por ejemplo, en el que hubiera gente en malas condiciones uno le puede dar la absolución”.

    _ ¿Qué creen que piensa la gente de su situación?

    _ Yo estoy tranquilo. Nosotros estamos felices. Aunque tengamos discusiones y todo…-sostiene él.

    _ Yo voy a cumplir 75 y él tiene 76: y hace 35 años que estamos casados –aporta Marieta.

    _ Y hemos criado a los tres hombres que tenemos y tenemos nuestra nieta …- dice Lupori, como si todo terminara ahí, en su nucleo familiar.

    Por la ventana entra todo el barrio de casitas humildes salpicadas por el último sol del día, por las primeras pinceladas de sombras que ya deja caer la anunciación de la noche.

    Esta –dice el cura casado, como marcando el punto final de la charla-, esta es nuestra vida.

    0 0
  • 05/19/14--16:59: LUGAR COMÚN LA MUERTE
  • La Morgue Judicial es la radiografía más directa del crecimiento de la violencia urbana en Rosario: este año, promediando abril, se realizaron más de 300 autopsias, con un “aumento excesivo” de los homicidios –casi 80, hasta mediados de marzo-, especialmente en los provocados por armas de fuego. 
    En el mítico edificio de 3 de Febrero y Avellaneda, 
    basta un recorrido para abordar el tema desde adentro, y reivindicar a quienes cotidianamente buscan dilucidar fatalidades y conviven a diario con la tragedia.

    EscribeJoaquín Castellanos | Fotos: Leonardo Vincenti

    "Este es el lugar donde los muertos se deleitan ayudando a los vivos", reza una frase adjudicada a Giovanni Battista Morgagni, anatomista italiano pionero en la lectura de los cuerpos sin vida.

    Una mañana cualquiera, mientras restos mortales ocupan la fría mesa que lleva el nombre del precursor forense, un coro de fumadores pelea en la vereda contra el tiempo quieto de una repartición pública. Sentadas en el hall, algunas personas también luchan a su manera contra la espera más larga de todas. 

    Detrás de una ventanilla que por momentos se abre y se cierra por cortos intervalos, hay un grupo de mujeres que parecen preparadas especialmente para la tarea de atender a los deudos de quienes fueron llegando a la morgue judicial.

    “Tratamos siempre de decirle a la gente lo que podemos. No tenemos entrenamiento en psicología ni nada por el estilo. No tenemos ninguna capacitación. La verdad es así: entrás a trabajar y con el correr de la semana se va viendo si funcionás o si no funcionás. Si atendés a la gente, sin problemas, te quedás”, dicen.

    El panorama incluye a veces escenas de personas que gritan, que golpea los vidrios,  casos con barrabravas enfurecidos, personas que explotan en agresividad y hasta enfrentamientos que lejos de terminar en la morgue, continúan en la puerta del edificio cuando se cruzan “la familia de uno con la de otro”, señalan.

    La consigna parece ser  interactuar “bien y rápido” con quienes golpean la ventanita.

     “La gente que viene acá, llega en el peor momento. Tratamos que todo se haga rápido y de manera efectiva. Uno siente que sirve para algo…”, cuenta una de las señoras que atienden al público en 3 de febrero y Avellaneda.
    A la mañana el hall está más concurrido, y en atención al público hay dos empleadas y una practicante. Por la tarde, con mucho menos movimiento de público,  una sola trabajadora es acompañada día por medio por  alguna pasante.

    En total,  en la administración trabajan alrededor de 10 personas. El staff se completa con seis médicos forenses, seis técnicos evisceradores; tres peritos fotógrafos (dependientes de la URII) –a cada informe de autopsia lo acompañan  de 15 a 70 imágenes, de acuerdo a la complejidad del caso-, un radiólogo -contratado por el Poder Judicial, porque toma placas en el IML y las revela en el Hospital Carrasco-; una bioquímica que está al frente del laboratorio forense de toxicología; además de otra parte fundamental: un puñado de chicas que limpian el lugar y un solo empleado de mantenimiento para todo el edificio que, dicen, vale por más.

    “Se maneja con electricidad, ventilación, hidráulica, calderas, cámara fría, todo”, asevera la directora del IML, y  por si fuera poco “trabaja hasta cuando está de vacaciones”.


    TABÚ
    “Este es un trabajo como cualquier otro y, además, alguien lo tiene que hacer”, dice el Colo, técnico eviscerador desde hace más de 25 años. Lo dice con nobleza pero sabe que lo solemne y lo trágico de la muerte, culturalmente nos sobrepasa. Aún para los que todos los días trabajan con ella.

    “No es fácil. Lo que pasa es que uno mismo tiene que tratar de sobrellevarlo. Está en el día a día, por lo menos para mí. Cuando salgo de acá es como que bajo una persiana y se terminó. Y si llego a mi casa y alguien me pregunta algo relacionado a las cosas de acá, hablo. Si no, no”, sostiene.
    Es una condición humana de la que nadie se salva, ni después de mucha experiencia.
    “Inevitablemente para mí también fue difícil, a pesar de que yo estaba haciendo cirugía, mi vocación primera. Pero a medida que uno va tomando contacto con esta tarea… tiene tantos ribetes científicos, tantos ribetes de investigación, que  ineludiblemente vamos enfrentándonos con la muerte”, analiza la doctora Cadierno, al frente del IML desde mayo pasado pero con una carrera como forense de más de 20 años.

    “Yo digo que los que estamos acá somos privilegiados. Sobre todo los occidentales, le escapamos a la idea, al concepto de la muerte. Lo negamos, lo desplazamos, lo eludimos. Y podría decir que con mi larga experiencia todavía tenía temor, aprensión al cadáver. Pero con la evolución, con la lectura, digamos que uno va acomodándose, aproximándose un poco a la forma de pensar que es más de Oriente sobre la muerte: que es parte de la vida aunque no tenga lógica aparente. Yo creo en Dios, y creo que la muerte es equilibrio y que nos lleva a revalorizar las cosas mínimas, a valorar el momento. A, como dice el dicho, disfrutar como si me fuera a morir mañana, y vivir como si fuera a ser eterno”, indica.

    TIEMPOS VIOLENTOS

    “Nosotros hemos sido testigos del aumento excesivo de casos de muertes violentas: desde hace ya varios años preponderan los homicidios y crece el número de fallecidos por arma de fuego, lo que implica autopsias muy complejas. Se han ido invirtiendo los porcentajes de muertes por causa dolosa en relación con las muertes naturales, y también la tasa de suicidios es elevada”.

    Las palabras de Alicia Cadierno, directora del Instituto Médico Legal (IML) dependiente del Poder Judicial provincial, hablan con absoluta certeza del panorama social alrededor de la violencia urbana que envuelve a la ciudad.

    En 2014, promediando abril, ya se realizaron más de 300 autopsias, cifra que incluye entre esos casos a los casi 80 homicidios ocurridos en Rosario y alrededores, en los primeros tres meses del año.

    Pero del mismo Instituto Médico Legal –aunque de una oficina policial que comparte el edificio-  surge otro dato preocupante: el tipo de muerte con mayor incremento es la que se produce como consecuencia del uso de arma de fuego. Desde la sección Balísitica de la URII confirman que, más allá de lo relacionado con los homicidios, a juzgar por el ingreso total de armas secuestradas en procedimientos policiales, el número se ha multiplicado en los últimos cuatro años, y se dispara anualmente.

    “El incremento pericial en balística también habla de un accionar uniformado en diversos hechos, más allá de los homicidios: toda arma que ingresa acá, pertenece a procedimientos policiales, independientemente de los casos fatales”, explica el comisario principal Gustavo Colombo, titular del área.

    El dato, aunque sin cuantifación precisa debido a la permanente fluctuación, está en línea con otro que se desprende de un reciente informe de la Secretaría de Salud Pública municipal sobre casos de 2013: el 80% de víctimas de homicidios responde a lesiones letales con armas de fuego.

    Las pruebas médicas y biológicas de toda investigación de lo que ocurre en los departamentos Rosario, San Lorenzo, Constitución y Cañada de Gómez, salen de ese edificio detenido en el tiempo en una esquina de barrio Echesortu.


    DONDE NADIE QUIERE IR 

    Antes de 1986 –año en que se creó el Instituto Médico Legal-, las autopsias judiciales de la ciudad se realizaban detrás del cementerio El Salvador, adonde estaba la morgue. Parte de la administración y registro funcionaba allí, y parte en Tribunales provinciales. “Las muestras se llevaban en un valijita a la Jefatura… era todo muy artesanal, porque no había infraestructura suficiente”, rememora Cadierno.

    El edificio del IML, de 3 de Febrero y Avellaneda, fue en su momento moderno, y se anunció como algo “de avanzada”, construido en  terrenos municipales cedidos a la Corte provincial.

    “El diseño arquitectónico que se tuvo en cuenta fue el del Instituto Noguchi, de Los Ángeles, adonde se filmó la exitosa serie de TV "Quincy", -protagonizada por Jack Klugman en la piel de un médico forense-, de la que nosotros éramos hinchas”, señala la directora. 

    Pasaron casi tres décadas y ni la ciudad ni el mundo es el mismo, aunque algunos reparan en cierta desatención al sentido común que debería ser común a todos los tiempos.

    “Fijáte –dice un empleado entre risas y lamentos-,la puerta de la sala de autopsia está  enfrentada a la puerta de la cocina, cuando muchos de nosotros comemos acá… uno lo naturaliza pero no es agradable para nada”.
    La planta baja contiene un circuito históricamente establecido para el ingreso, estudio y salida de los cuerpos, además de la administración, otros despachos y la sala de autopsias. En el primer piso, en tanto, comparten espacio dependencias del Poder Judicial y del Ministerio de Seguridad: hay laboratorios y oficinas tanto del propio instituto como de algunas secciones policiales de la URII -balìstica, scopometría, photo fit, reconstrucción integral, entre otros.



    Diariamente, se lleva un registro de cada cuerpo que llega al lugar -además de homicidios, suicidios, accidentes de tránsito y muertes de causa dudosa-, todo en un libro de actas y en el sistema informático. A propósito, "hay dos salas llenas de archivo", indican. Una especie de memoria documental de la muerte en la ciudad atendida por la Justicia: actas con hasta 50 años de antigüedad y libros completos  desde el ’95, en papel; y material digital  desde 2006 en adelante.

    “No se ha tirado nada”, dice alguien, sacando pecho y levantando la frente.


    COLAPSO NO ES LA PALABRA”
    “Puede haber una autopsia a la mañana como puede haber siete. Pero lo cierto es que cuando hace cuatro años se hacía una por día, ahora el número de necropsias diarias se cuadriplicó”, dice alguien que conoce como nadie el ritmo que lleva cotidianamente la mesa de Morgagni.
    “Convengamos que es mucho el trabajo que se hace y la verdad que en esto, en la nota que brindó la directora a varios medios, cayó bien en la Corte porque fue algo sincero…”, señala Lucas Kuverling, una espacie de secretario –“aunque ese cargo no existe”, aclara- que se ocupa de organizar todo en el IML y resuelve desde la agenda de reuniones con autoridades ministeriales hasta el abastecimiento de bolsas para los cestos de la basura.
    Es que el ojo de los medios se posó a comienzos de marzo en la Morgue Judicial a partir de una entrevista en la que su titular  habló públicamente de “un súbito aumento de casos de homicidios dolosos en los últimos años y las dificultades que eso representa para la  investigación”, si se considera además que a la aplicación del nuevo y presuroso  sistema procesal penal desde el 10 de febrero, un cuerpo forense de apenas seis médicos deben atender los requerimientos de los fiscales y los de los juzgados del sistema anterior.  

    “Aquí se cumplen las tareas mañana y tarde, de lunes a lunes. El servicio es permanente, y los dos turnos se cubren sábados, domingos y feriados, de contínuo…-señala Cadierno, y aclara que los médicos a su cargo además de realizar autopsias hacen visitas (las gestiones que se realizan afuera del instituto: ir a la cárcel, a domicilio, a hospitales, constataciones, juicios por mala praxis, etc); y detalla razones y preocupaciones de un desborde lógico.
    “Es cierto que con el nuevo sistema procesal penal se complejizó nuestro trabajo.
    Y por suerte para la Justicia, es porque se exige científicamente dar testimonio de cuanto uno ha hecho con el material que reserva en el juicio. No hay un colapso para nada, esa no es la palabra, pero hay que pensar que dentro de poco tiempo se van a producir esas otras instancias de los juicios orales y entonces los forenses vamos a tener que participar en con nuestro testimonio en la sala de audiencias”, sentenció la directora.
    Por lo respecta al Ministerio Público de la Acusación y al contexto de los tiempos y los hechos actuales de violencia, “inexorablemente vamos a requerir pronto de un mayor número de forenses”, señala.

    (ABRIL, 2014 - Revista Rosario Express, n° 114.-)

    0 0

    Los reclamos son los mismos que hace 13 años, en la primera marcha. El debate en el Congreso para la reforma está estancado desde hace dos años pese a que los proyectos coinciden en despenalizar el consumo. La Ley de Drogas argentina responde a un sistema prohibicionista que fracasó y persigue a los usuarios en vez de caer sobre los narcotraficantes. El discurso pseudoprogresista que propala un enfoque erróneo y resta en vez de sumar. El autocultivo que viola la ley pero es amparado por el sentido común. La distancia con la experiencia uruguaya y la necesidad de una política de Estado integral para un problema complejo.   
    (ANTICIPO - FRAGMENTO NOTA ROSARIO EXPRESS DE JUNIO)

    Escribe:Joaquín Castellanos


    Argentina atrasa.

    No se trata de no estar preparados para debatir sino de la decisión latente de no afrontar el debate. Desde hace más de dos décadas, no sólo la discusión sobre drogas patelea en el aire: el enfoque que el Estado y la sociedad le dan al tema es erróneo y se sigue alimentando de una mirada que no se ajusta a la propia realidad.  

    "La visión que se tenga con respecto a las drogas resulta del modo en que la sociedad haya captado el problema, que a su vez se infiere del modo en que se lo han presentado", explicaba el penalista Elías Neuman. Y no lo hacía la semana pasada. Su trabajo “La Legalización de las Drogas” (Depalma, 1997) contiene esta y otras muchas frases esclarecedoras.

    “Quienes prohíben la marihuana no son médicos, sino políticos. Y los políticos no funcionan en base a razonamientos, sino a votos. Hay que dejar el tema de la marihuana en manos de la ciencia, ni de políticos, ni de policías”.

    Esta otra sentencia, sin eufemismo y contundente, tranquilamente podría haber sido pronunciada por un eufórico manifestante el sábado 3 de mayo en la marcha por la despenalización de la marihuana. Sin embargo, fue pronunciad en 2003 –hace ya 11 años- por un joven de entonces 82 años: el recordado neumonólogo Aquiles Roncoroni.

    Estas visiones, que fueron, siguen y seguirán siendo las de muchos especialistas, van siempre a contramano de las calculadas acciones de la política partidaria y de las gestiones más allá de las banderas. E inevitablemente se encuentran con un contexto de resistencia generalizado en la comodidad de dejar todo como está: la hipocresía del enjambre ciudadano que por convencimiento o por inercia se obstina en seguir caminando a leguas de distancia no sólo de lo que está pasando en Uruguay sino ni siquiera de lo que pasa en sus calles.


    DISCUSIÓN DISTORSIONADA

                “La consigna más marihuana y menos soja no tiene nada que ver con esta lucha”, reflexiona Silvia Inchaurraga, presidenta de la Asociación de Reducción de Daños de Argentina (ARDA) y directora del Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencias y Sida UNR, a propósito de uno de los cánticos de la marcha de mayo. 

                “Empoderizar a la población que consume está muy bien, pero ojo. No se puede caer en el elogio de la sustancia o en la apología. Eso no suma en el debate que necesitamos. No sirve tampoco una política en relación a una sola droga: el problema es con todas. Lo que se necesita es una reforma integral”, señala.

                Para ella, como para buena parte de los académicos que abordan el tema, son varios los frentes que deben superarse a la hora de trazar una necesaria nueva mirada. Así como los intereses personales -que ya se evidencian casi sin esfuerzo en algunos actores que participan de la discusión- o el desenfreno de quienes sueñan irresponsablemente con una experiencia uruguaya a la santafesina, hay otros obstáculos históricos. El oportunismo político, por ejemplo, que puede ser tan perjudicial como la desidia.

                “Hay adhesiones que son fantásticas pero que resultan casi decorativas.

    Siempre suman los apoyos pero en cuanto se tergiversa un poco el debate, se termina restando. El aplauso de la población cautiva sirve si en sintonía se acompañan los reclamos desde donde hace falta que estén los políticos”, señala la especialista.

    “El oportunismo político tiene su costo. La misma experiencia uruguaya mal abordad no aporta. El discurso pseudoprogresista nos termina restando, si no está un poco la academia encima es un riesgo. No suma hablar sólo desde las intenciones”, dice Inchaurraga, porque “del otro lado está el discurso ultraconservador, reaccionario, de la mano dura, que se termina favoreciendo con todo esto. Y la gente, es lógico, se queda entrampada en un enfoque equivocado, entre dos relatos que no son los correctos”.

    DEBATE ESTANCADO 
    Aunque a comienzos de este año y a finales del anterior ingresaron nuevos proyectos, hasta 2012 eran 8 las iniciativas legislativas presentadas en el Congreso para reformar la controvertida de ley de drogas (23.737).
    La mayoría fue presentada en Diputados en 2010 -Diana Conti, María del Carmen Bianchi (FPV); Victoria Donda (FAP); Gil Lavedra, Manuel Garrido (UCR); Fabián Peralta (GEN)-, y en la misma Cámara otro en 2011-Vilma Ibarra (Encuentro Popular)- y una en el Senado -Aníbal Fernández (FPV). En general, se propone la despenalización de la tenencia para consumo personal (art. 14), actualmente penada con de un mes a dos años de prisión, y lo que se replantea con claridad en casi todos es a quién hay que castigar: al que produce, al que fabrica y lucra con a la comercialización del producto, y no al usuario.
    Todos, más otros tantos relacionados, esperan por debate, según corresponda, en la comisión de Prevención de Adicciones y y Lucha contra el Narcotráfico de Diputados, o en la de Seguridad Interior y Narcotráfico del Senado.

    AUTOCULTIVO COMO ALTERNATIVA 
    “El tema del cultivo de marihuana, a nivel doméstico o familiar, para consumo personal, es más bien una forma de autopreservación. Es disparatado perseguirlo. ¿Para qué? ¿para que vayan y compren? Perseguirlo favorece al narcotráfico, es evidente”, opina Felix Crous, director de la Procuraduría Adjunta de Narcocriminalidad (PROCUNAR).
    Algunos especialistas insisten en que se trata de una opción aunque “por sí solo, lo que hace es empañar la realidad de fondo, de lo que tenemos que hablar…”. Por eso lo apuntan como algo que bien podría ser parte de una solución integral.

    Lo cierto es que en los últimos años, la violencia narco, las difusas fronteras entre la ley de drogas vigente – el cultivo para consumo personal, según la 23737, debe ser reprimido con prisión de un mes a dos años- y el sentido común –el autocultivo está contemplado tácitamente en la actualidad-, han llevado a buena parte de la población usuaria de marihuana a apostar por tener su propia planta. 

    Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en Latinoamérica por cada muerto que existe por todas las drogas ilegales juntas, hay 10 muertos provocados por el narcotráfico.

    “El autocultivo es la forma más eficaz de combatir el narcotráfico desde la gente de a pie: con una planta para el consumo propio, no se contribuye a alimentar a las organizaciones criminales, y el consumidor no se expone a la inseguridad que representa tener que entrar en el circuito ilegal”, dicen en la Asociación Rosarina de Estudios Culturales (AREC), donde consideran que entre el 5 y el 10% de los consumidores locales practica hoy en el autocultivo.


    “Es una franja pequeña pero si se autorizara, aunque no creemos que alcance más de un 30 0 40% de los consumidores, sería una alternativa. Porque es verdad que existe otra parte que no tendría acceso a esa práctica, incluyendo a quienes tienen un problema de abuso o adicción. Por ellos es el que el Estado debe intervenir. El cultivo comunitario y la participación de organizaciones sociales de la mano de organismos públicos pueden favorecer a la reducción de daños”, opina el kinesiólogo Pablo Ascolani, secretario de AREC.

    PROBLEMAS CON LA LEY
    Pero lo que parece una alternativa para el cambio de paradigma, para el control del Estado representa un delito, pese a lo que expresan incluso más de un fallo de la Corte Suprema que aunque siembran jurisprudencia no son vinculantes. 
    Pese a la persecución de consumidores, hasta hace poco no había habido en la provincia allanamientos por plantas exclusivamente. No obstante, en  marzo de 2013 se registró el primer caso de una estudiante de medicina en Rosario. Y en 2014, otro en Villa Constitución, en el domicilio de un jubilado con problemas de salud devenidos por su trabajo en Acindar.

    En “Historia de la Marihuana en Argentina” (AREC, 2014) hay más detalles. “La emisión de una orden de allanamiento por una planta de marihuana es prácticamente una malversación de fondos públicos, por movilizar recurso por algo que no representa por sí mismo un delito”, dice Ascolani.

    Porque está comprobado, las fuerzas de seguridad del Estado y la Justicia persiguen al consumidor y no al narcotráfico.

    La Ley 23.737 que rige desde 1989, reemplazó a la ley 20.771, de 1974, que fue la primera ley especial sobre “sustancias psicoactivas” en el país. Básicamente, en el paso de una a otra se mantiene el espíritu persecutorio a los consumidores y una curiosidad es que en lo que respecta a los delitos de narcotráfico, apenas aumentó la escala de condenas de 4 a 15 años.

    Según un informe de la PROCUNAR publicado en 2013, en la mayoría de las causas por droga se persigue a los usuarios: el 38% de las casos de todo el país por infracción a la Ley de Estupefacientes tiene como protagonistas a consumidores -en Rosario, el 68 por ciento de las causas; el 66 por ciento, en Córdoba; 64 por ciento, en Mendoza; y 61 por ciento, en Resistencia.

                En tanto, un estudio realizado por la Asociación Civil Intercambios, señala que apenas el 3% de las causas por drogas refiere a investigaciones sobre contrabando y, aún así, los condenados son quienes ofician de partícipes (mulas) y nunca los responsables de narcotráfico.
                En ese contexto, se adivina la suerte que puede correr una persona adicta que requiere ayuda.
    “Con esta ley, quien tiene un problema de adicción hoy, no tiene acceso a la salud y hasta puede ir preso. Está en un estado de riesgo social pero si se acerca a un hospital puede terminar en la comisaría”, explican en AREC para dimensionar lo anacrónico y contradictorio de la ley vigente.



    0 0

    El abrazo que se repite entre Messi y Di María es una postal de goles argentinos importantes pero además representa el triunfo de dos chicos de barrio. Dos historias de vida que resumen "el sueño (cumplido) del pibe" que en los arrabales argentinos nunca se deja de soñar.

    Como en la final de los juegos olímpicos de Beijing 2008, Messi y Di María -dos pibes humildes, de barrio- dejaron su marca en otro pasaje trascendental de la Selección. El festejo no es solo por el gol.
    Otra vez, de los pies de un leproso empedernido y un canalla irreversible llegó el grito aliciente de un país que se paraliza para despistar su destino atendiendo con pasión los devenires de la Selección nacional de fútbol en el Mundial. A dos minutos de los penales, la SRL (Sociedad de Rosarinidad Liberada) ejerce de oficio y como en 2008, para obtener el oro del fútbol juvenil en Beijing, irrumpe con la explosión y el inigualable control de pelota del nieto de la almacenera del barrio La Bajada y la definición impecable del hijo del carbonero del Alberdi pobre de la zona norte. Porque es un encuentro de talentos en la cancha, pero que también arrastra en sí mismo un pasado de similitudes evocables.
    Porque el abrazo de gol puede leerse como una celebración eufórica del pasional juego y las hormigas interiores que lo desatan. Pero adentro de ese abrazo, es justo reconocerlo, viven dos chicos rosarinos del montón que pudieron dar vuelta la moneda.

    EL ABRAZO POR DENTRO 
    En febrero de 1988 los Di María festejaban en su casa familiar de la zona sur, la llegada al mundo de su primer y único hijo varón ; apenas a una cuadra y media de distancia, los Messi celebraban en el patio de la abuela Rosa los primeros pasos del más pequeño de sus chicos.

    Porque antes de subirse a lo más alto del fútbol mundial, Lionel Andrés Messi y Ángel Fabián Di María fueron dos pibes de barrio. 
    Tanto el delantero del Barcelona como el volante del Real Madrid son hijos de dos familias de ese rincón recostado sobre una vereda de la calle Uriburu. Ambos tuvieron infancias humildes, pobladas de adversidades y sacrificios. Los Messi en el sur, rodeados del paisaje de monoblocks del barrio de Grandoli y Gutiérrez; los Di María, surgidos de ese sector de la ciudad pero afincados después en el norte, adonde los vaivenes económicos llevaron al jefe de familia a poner una carbonería en el fondo de la casa.

    Velozmente, uno en cada punta de Rosario -y al cobijo de la pasión de los antagónicos Newell´s y Central- crecieron en los torneos rosarinos infantiles como después lo harían en la alta competencia.

    LE DECÍAN “PULGUITA”
    — Somos gente humilde y no nos gusta mucho hablar –se disculpaba en 2008 la almacenera del barrio La Bajada, al ser consultada por elpresente de su nieto, el rosarino que se fue a Barcelona y hoy está en el techo del mundo. 
    Sin embargo, después de las disculpas nació (para suerte de la crónica) una breve pero enorme evocación:  entonces contó que un día de los primeros de este siglo, a Jorge Messi se le puso en la cabeza apostar a un cambio drástico en su vida. Que en aquellos años de crisis económica  como muchos padres de familia hubiera querido mantener su trabajo de obrero metalúrgico en Acindar pero algo le dijo que el destino estaba en otro lado.
    Que había un posible horizonte en el hogar de unos parientes en Lérida, España, y que hubo un hecho que aceleró la decisión: el tratamiento de Lionel al que una enfermedad hormonal le impedía crecer normalmente.
    “Jorge tenía un buen trabajo pero quiso acompañar a su hijo para ver si tenía mejores expectativas, porque acá no le cubrían el tratamiento que tenía que hacerse. Entonces decidió ver qué pasaba en España”, aseguró la Rosa María de Messi, abuela del crack.


    El pibe, fanático hincha de Newell’s, debía tratarse por un costo de 900 dólares y el único eco que en nuestro país habían recibido los Messi fue de parte de la Fundación Acindar: los gastos durante el primer año y medio. Ante la falta de recursos para continuar con la indicación médica, el viaje era inminente.
    Con trece años, “Pulguita”, el nieto menor de los almaceneros del barrio, se fue finalmente a Europa con su papá, mientras el resto de la familia esperaría en casa. 


    Lo demás es historia conocida. Y retumba en muchos cada vez que Leo vuelve al barrio. Desde su casa, el escenario de esta historia, puede verse aún el auténtico toldo de la granjita de sus abuelos, subrayado por un collage de posters publicitarios y recortado del telón de fondo del paredón del Batallón 121. 
    Ahí, por calle 1º de Mayo, nunca faltan muchachos pateando una número cinco gastada contra un portón. 








    LO LLAMABAN “FIDEO”
    Dicen que si uno se sienta un rato en la esquina de Oriente y Perdriel, en la zona norte de Rosario, con certeza verá pasar por la calle a un sinnúmero de Di Marías. O al menos a muchos que llevan el famoso apellido rotulado en la espalda, apenas arriba del número de la Selección, del Real Madrid o de desteñidas casacas canallas y del Benfica.
    “Hasta los chinos del supermercado andan con la camiseta puesta”, dice un vecino.
    Pero no es que el barrio de su infancia se acordó oportunamente de él y  lo empezó a homenajear. La historia de este orgullo por sentir al “Angelito” como propio no es de ahora.

    La revolución dimarianatuvo su apogeo de la mano de su fugaz paso por el club de sus amores (jugó 35 partidos para Central antes de ser transferido a Portugal). Y desde su debut en 2005, chicos y grandes del lugar inflan el pecho para hablar de “Fideo”, cariñoso apodo que se ganó cuando enfundado en indumentaria deportiva que le sobraba por todos lados, se cansó de hacer goles en el baby fútbol.

    En la casa que lo vio crecer, atiende al llamado del timbre un hombre en el que se destaca el amarillo de sus pantuflas centralistas con escudo y todo. Desde que los Di María se fueron a Europa a acompañar la carrera profesional de su hijo varón, los abuelos maternos del futbolista se mudaron a la casa de la zona norte donde siempre vivió la familia.
    El que abrió la puerta se llama Luis, abuelo de la estrella del Real Madrid. Pero la que contó oportunamente los detalles de la historia se llama Clotilde.  
    Miguel Di María era soldador. Trabajaba de sol a sol para una importante empresa y estaba cansado de tanto esfuerzo para llegar a ningún lado. Entonces le propuso a su suegro armar en el fondo de la casa un taller para desarrollar el oficio de herrero. Sin dudarlo, la familia lo acompañó y, cuando la situación ameritó otro cambio, el hombre se terminó por dedicar al carbón.
    La carbonería fue el principal ingreso de la familia los días en que Diana, la mamá de Angel Di María, levaba a su hijo a practicar a la ciudad deportiva de Central en Granadero Baigorria.
                — Mi hija dejaba por un rato el carbón, porque ella ayudaba, y lo cargaba al“Angelito” en la bicicleta y se lo llevaba. Volvía para la casa y después lo iba a buscar porque a él le daba vergüenza que se quedara a esperarlo en la práctica…
    Clotilde rememora la escena como si contara una película pero sabe, y más que nadie, que está hablando del sacrificio con que se cimentó tanta alegría.
    Desde el final del patio, asoma el galpón donde funcionó la carbonería. Los Di María vendieron el negocio de reparto pero no quieren saber nada de vender la casa, como si fuera un poco el recuerdo de arduos momentos fundacionales de este feliz presente.
                — Gracias a Dios y a Don Ángel Zof, enseguida empezó todo. Y fue tan rápido –rememora la abuela, presa del ensueño. Una sensación de la que, desde hace ya un buen tiempo, el barrio no es ajena.
    La última noche de 2007, cuando sabía que el camino a la consagración era irreversible, en la terraza de la casa donde funcionó la carbonería, el que hoy volvió a ser héroe nacional había montado un arsenal de pirotecnia.
    — Fue inolvidable para nosotros… La gente salía de sus casas a mirar para arriba, cuadras de vecinos en la puerta, emocionados por una fiesta única para la zona –recuerda un vecino.
    “Una alegría para el barrio, abuela –asegura Clotilde que se justificó su nieto –; y para mis viejos que tanto se lo merecen”.



    0 0
  • 08/11/14--20:37: EL HEREDERO DE LA MÍSTICA
  • Escribe: Joaquín Castellanos / Fotos: Sebastián Granata


    "MASCHERANO Y 10 MÁS"

    Cuando Diego Maradona asumió como entrenador de la Selección, en 2009, sin reparar en la corta edad del aguerrido mediocampista, lo designó como su capitán y, fiel a su estilo, plasmó una frase contundente que ahora, casi seis años después, retumba: “la Selección es Mascherano y diez más”.

                Salido de la boca del 10, podía parecer una exageración, pero basta repasar  sus actuaciones con la celeste y blanca en los últimos diez años para no dudar ni un instante de ese concepto.

                Aun antes de debutar en primera división con la camiseta de River, Marcelo Bielsa lo puso de titular cuando tenía 19 años, y no era ni suplente en su club. Fue en 2003, en un amistoso contra Uruguay, en ocasión de la inauguración del Estadio Único de La Plata.


                Desde entonces es el volante central indiscutido de Argentina que, por si fuera poco, se luce en el Barcelona tirado atrás, como zaguero impasable.

    Con la camiseta de la Selección jugó tres Mundiales (Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014), siendo capitán con Maradona y con Batista como entrenadores, hasta que Sabella designó a Messi. Aún así, nunca dejó de ser líder indiscutido.

    Es el único jugador argentino que obtuvo dos medallas de oro olímpicas (Atenas 2004 y Beijing 2008).


    Curriculum suficiente. Pero por si quedara alguna duda, hay una frase de uno de nuestros más lúcidos comentaristas de fútbol contemporáneo que refuerza la idea del legado: “Un gladiador romano al lado de Mascherano es como un teletubbie”, dicho por Román Iutch mucho antes del furor reciente aunque ya preso en la pasión que genera la entrega del 5. 



    VISITA FANTASMA
    Estuvo en San Lorenzo pero no estuvo en ningún lado.

    Lo secuestraron los amigos para disfrutarlo un rato”, bromeaban en la casa paterna del barrio Alem, en el norte sanlorencino. El domicilio se convirtió en una especie de santuario al que todos se acercaron en procesión, y como suele ocurrir en todos los cultos, el adorado no se encuentra precisamente en esos sitios sino que suele estar en otra parte.

    La herida alemana todavía estaba abierta, pero el calmante era el orgullo de haber estado a la altura de las circunstancias. Y la calma transcurría latente, en ese puñado de días en que el héroe del Mundial pasó fugaz por su ciudad natal. El tiempo suficiente entre el regreso al país y las merecidas vacaciones familiares, para recibir la esperable distinción municipal y disfrutar brevemente de los afectos.

    La puerta de entrada estuvo abierta de par en par por varios días. En la calle, como en el teléfono (que los moradores descolgaron para no enloquecer) siempre hubo alguien. Apoyado entre el sofá y el umbral lucía un cartel de papel afiche con un mensaje de agradecimiento, en una técnica de bolitas de papel crepe marcando las letras sobre trazos de fibrón.

    Una pava arrimada a la hornalla en fuego mínimo, como para mantener el agua para que el mate cambiara la montura varias veces. Arriba de una silla, una montaña de camisetas de la Selección, de todos los celestes y de todos los blancos imaginables. La mayoría, chiquitas: de hijos, sobrinos y nietos de vecinos o amigos o desconocidos, esperando para que el ídolo las firme.


    CASA NATAL

    El chalecito es el mismo de siempre, el que alberga a los Mascherano desde hace 32 años, donde Chiche y Oscar criaron a Javier y a sus hermanos mayores, Sebastián y Natalia. La misma casa donde se palpitó año a año por televisión casi todos los compromisos deportivos del nene, y donde ahora, a su manera, el matrimonio de sesentañeros se refugió de la onda expansiva del fenómeno mundialista.

               
    Los padres del solicitado futbolista también estaban relativamente recién llegados, ya que asistieron a la final del Mundial –al igual que a los partidos contra Nigeria y contra Bélgica–, y desde que se concretó ese retorno, no pararon de atender gente, comiendo y durmiendo a deshoras.


                El hombre cano, cansado pero feliz, se acomoda en el sillón como quien va a abrir un cofre imaginario. Y lo abre.





    NACE UN LEÓN

    El tipo se había plantado: al ver los casi 300 postulantes que inundaban la cancha para la prueba, decidió que ni siquiera se bajaría del auto. Y no se bajó.

                “Mirá todos los que son, papá. No me van a ver ni un minuto…”, le dijo al padre, como invitándolo a evaluar seriamente la situación.

                Tenía 13 años. Y un temperamento especial.

               
    La historia es de primera mano y la cuenta Oscar como si la estuviese viviendo de nuevo. Dice que unos años antes, Javier había decidido un día “dejar el fútbol”. Jugaba entonces para Alianza Cerámica San Lorenzo, en canchita de 7.


    “Siempre perdíamos… era muy triste, pero no por el resultado, sino por las formas: nunca juntábamos más de 5. Me cansé. Yo dije para pasarla mal, me quedo en el barrio jugando con mis amigos”, se lo escucha decir en una entrevista al propio volante central de la Selección, a propósito de aquel momento.

    “Cuando se inclinó por Renato Cesarini fue porque lo decidió él”, dice el papá de la criatura, además suDirector Técnico en el paso del babya cancha de 11: él decidió que jugara de 5, porque antes había sido delantero.

    “Tenía condiciones para jugar arriba, porque era ligerito y encarador. Pero Javi sobresalía por la garra, la tenacidad, la sed de triunfo. Y un liderazgo nato. Aunque fuera mi hijo, yo tenía que actuar como director técnico. Y pensar en el bien del equipo. Por eso lo puse de 5”, se acuerda quien entonces repartía el tiempo entre su empleo en la famosa petroquímica, y los torneos, adonde más de una vez llegó con lo justo y en borceguíes de trabajo, a dirigir.


    NI NEWELL´S NI CENTRAL

    Oscar Mascherano cuenta que “Central estaba detrás de él”, pero al propio futbolista no le gustaba “cómo se manejaban ciertas cosas del fútbol infantil”. Y los primos del parque Independencia “también le habían echado el ojo” al mediocampista central de la estelar categoría ‘84 de Defensores Barrio Vila, que recién arrancaba a jugar en cancha grande y ya ganaba torneos en toda la región.

    “En Newell’s estaba Puppo en inferiores, y en San Lorenzo había un abogado que estaba al frente de una filial leprosa. Un día me mandó a llamar y yo me asusté, porque sabía que el hombre tenía un estudio jurídico…”, recuerda entre risas Oscar.  “Era porque quería que lo lleváramos a Javier a Bella Vista. Pero Javier no quería saber nada. Llegamos a la puerta de Bella Vista y no se quiso bajar del auto. Me hizo mirar para adentro de la cancha: había 300 cabecitas de nenes amontonados. Tenía razón…”, reconoce Oscar.

    “El primer año de la secundaria, lo hizo en San Lorenzo de manera normal.

    En segundo, ya empezó a jugar en Renato Cesarini, así que salía del colegio y se iba a entrenar a Rosario. Se iba a la escuela con la mochila de la práctica, yo le llevaba un sándwich o algo para comer, y él me daba las carpetas, o las mandaba con alguno de sus compañeritos. Volvía a las 9 de la noche. Era mucho sacrificio”, recuerda Chiche, con la evocación que sólo una madre puede hacer de los esfuerzos de su hijo.           
    Tenía que tomar dos colectivos y el viaje duraba casi dos horas. Por eso, el tercer año de la secundaria lo cursó en Rosario, viviendo ya en la pensión del club de los Solari. “De tener todo en su casa, pasó a empezar a ver cómo era vivir solo. Era muy chico. Fue como que se hizo hombre de golpe”. Para cuando llegó cuarto año, ya estaba viviendo en River.



    APARECIÓ MARCELO BIELSA

    “El Indio Solari no lo quería perder. Lo mezquinaba. Así que se lo mandó a River pero no con otros chicos, como se estilaba, que iba toda una categoría o por grupos. No. Lo mandó solo, con un tipo que lo acompañara”, rememora Oscar.

    “En River le hacen una prueba pero lo ponen con chicos más grandes por un error. Eran categoría ‘81 –tres años más grandes– y recién entró en el partido un rato antes de que terminara. “Yo ya me quería venir a casa, pá, me dijo”, rememora.

    Pese a varias convocatorias de los seleccionados juveniles, en River casi no tenía oportunidades. Lo esperaría otro tirón de sacrificios, aguante y entrega absoluta: no sólo jugaría en la reserva del club de Núñez, sino que practicaría lejos del primer equipo. Hasta que llegó la mano de Marcelo “El Loco” Bielsa para ir dulcemente contra la corriente: a los 19 años, aún sin lugar en su club, Mascherano es convocado por el DT de la Selección para jugar de titular en un amistoso. Desde entonces, nació un intenso romance con la celeste y blanca del que nadie se convence que éste sea el capítulo final.

    No son pocos los que hacen cálculos, sabiendo que el jugador del Barsa tiene 30 recién cumplidos, que el Mundial de Rusia será en 2018, y que un atleta de alta competencia, a los 34 años todavía puede estar en carrera.


    La llama se encendió del todo en Brasil, y el romance popular recién empieza con el mejor pronóstico: la entrega absoluta nos devolvió el poder disfrutar del combinado nacional, y hasta consiguió extinguir hasta lo impensado nuestro exitismo. Mascherano habla como juega. Preciso, firme, contundente. Y es uno de los responsables de este asunto.

    “Ojalá que lo hecho por el grupo sirva para saber que estamos yendo por un buen camino y que nada de esto fue un espejismo. La Copa América va a ser fundamental para eso”, deseó en voz alta el Jefe, en declaraciones radiales. Un nuevo escalón está por empezar. Esperamos que sea hacia arriba. 





    (fragmentos de la nota que forma parte del N° 118 de agosto de 2014 de Rosario Express)  



    0 0




    Bernardo Kliksberg estuvo en Rosario por los 20 años de Mañana Express y habló durante casi 2 horas sobre la inequidad de la economía mundial y el enfoque ético necesario para revertirla. 

    Estos son algunos pasajes de la charla que ofreció el jueves 6 de marzo en la ciudad el economista argentino que vive en Nueva York, volcados en las crónicas que escribí para la web de Mañana Express y la revista Rosario Express de marzo. 

    CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA
    Basado en un informe de la ONG Oxfam International, con datos tomados de la nómina sobre riqueza del Credit Suisse Bank, el economista y pensador argentino que reside en Nueva York repasó cifras alarmantes sobre la desigualdad en el mundo: 

    “en 2014, el 1 por ciento más rico era dueño del 48 por ciento de la riqueza del mundo. El 99 por ciento restante de la población solo tenía el 52 por ciento, y asimismo al interior de esa porción, el 20 por ciento más rico tenía el 46,5 por ciento de ese 52. En resumen, el 80 por ciento de los habitantes del planeta solo dispone de un 5,5 por ciento del patrimonio mundial total”.

    “En 2010 –dice Kliksberg-, 388 ultramillonarios tenían algo más que lo que tenían 3600 millones de personas (la mitad de la población de todo el mundo); mientras que en 2011  ese grupo de elite estaba compuesto por 177 ultra ricos, en 2012 pasaron a ser 159. Y ya en 2013 fueron apenas 92, para terminar siendo en 2014 sólo 80 personas”
    “El pronóstico del estudio es simple: si no se cambian estas tendencias, ese 1 por ciento más rico en el 2016 va a tener no el 48 por ciento de las riquezas del planeta, sino el 57 por ciento…” sentenció.




     

    "La desigualdad es la madre de la pobreza del mundo. Está comprobado científicamente. Hoy denuncian los riesgos de la desigualdad tanto la Iglesia como el Foro de Davos, las Universidades como el Fondo Monetario Internacional. Por algo será”, concluyó.

    "Yo digo Es la desigualdad, estúpido, porque considero que es clave. La desigualdad y cómo nos dispongamos a reducirla, es lo que va a definir la economía mundial del siglo XXI"

    Aquí, algunos conceptos puntuales del pensamiento de Kliksberg.

    HAMBRE.“Gracias a la tecnología hoy se producen alimentos para 10 mil millones de personas. Pero de los 7200 millones de habitantes que tiene el planeta, 805 millones están famélicos. Y no es que los alimentos no alcanzan: se tira el 40% de lo que se produce. El hambre no es un tema de producción; es ante todo un tema de acceso”. 

    EL FACTOR HUMANO.“Mis claves de razonamiento arrancan en la ética y terminan en la ética porque cuando uno enfoca la realidad agregando a todas las otras disciplinas, como un lente central evalúo si esto es bueno o no es bueno para la gente”.   


    (LA CHARLA DE KLIKSBERG, SEGÚN SOMOS NOTICIAS ROSARIO)

    HINCHAS DEL PBI. “Es una mistificación, una patraña  medir la economía por el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). La economía es más compleja. Porque es bueno que crezca pero no es lo mismo el impacto en Costa Rica, una sociedad de clase media, modesta, con  una distribución del ingreso más razonable, que su vecino Honduras, donde tienen el peor coeficiente Gini de todo el planeta (0.70), donde la suba del PBI no va a impactar nunca en el  80% de pobres. Crezca o no el PBI, tiene distinto significado de acuerdo cómo estén funcionando otros planos de la economía, variables que hacen al desarrollo".

    PROGRESOS Y RETROCESOS
    Kliksberg reparó en “el avance de la ciencia y la tecnología" como "una esperanza para el género humano": algo que "no tiene parangón en toda la Historia de la Humanidad", y destacó que "ni Ray Bradbury ni Julio Verne antes, imaginaron cosas que están por pasar como las impresoras 3D, reproductoras de todo tipo de artefactos de la realidad, y que van a estar en condiciones de reproducir órganos, según está ya anunciado". Pero a su vez, advirtió sobre el retroceso que significa cómo se produce una innovación tecnológica, es decir, los procesos económicos que rodean a ese avance y su desarrollo.
    Como ejemplos señaló los casos de la fabricación de los productos de Apple y la industria textil en Asia en condiciones de esclavitud; la inequidad escandalosa de la India como país productor de tecnología de punta y, a su vez, dueño de la mayor desigualdad económica y social con la mitad de su población sumida en la más extrema pobrez; y el emblemático caso de un costosísimo tratamiento efectivo contra la  Hepatitis C, a manos de uno de los principales laboratorios del mundo.   
    “¿Hay una posibilidad de hacer esto distinto?, se preguntó en voz alta Kliksberg 
    "...Y claro que la hay. Hace varias décadas un médico prominente descubrió a la vacuna contra un mal que generaba más de 10 millones de muertes de niños por año: la poliomielitis, una de las enfermedades más terribles y extendidas en la década de los ’50. Jonas Salk lo descubrió y después Sabin facilitó la administración. Salk se podría haber hecho rico al día siguiente. No tenía más que ir al registro de patentes y empezar a vender su descubrimiento a laboratorios. ¿Saben que hizo Jonas Salk? Dijo, de ninguna manera algo que va a beneficiar a tanta gente puede ser propiedad de una persona; ni de una, ni de cien. Dono la patente a la Comunidad de Naciones. O sea, que se puede hacer de otro modo totalmente diferente”. 
    Finalmente, Kliksberg puso a los países nordicos como Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandiacomo ejemplos de herramientas válidas para revertir la especulación, la corrupción, la falta de solidaridad -todos factores de desigualdad- "a través de la democracia".
       "Se puede derrotar la desigualdad, y esto no es una expresión de deseo mía para decir que esto debería ser diferente, sino que es posible  porque otros seres humanos lo han hecho”, aseguró al mencionar estos casos.

    ENCENDER UNA VELA
    "No vengo a alegrarles la noche precisamente", había advertido al inicio de la conferencia, aunque también avisó que venía "en nombre de la esperanza".

    El economista clausuró su presentación del mismo modo que cierra su ciclo de TV, El Informe Kliksberg:
    "MÁS VALE ENCENDER UNA VELA QUE MALDECIR A LA OSCURIDAD"

     
    Todavía se escuchan los aplausos.
     


    0 0
  • 04/12/15--21:29: VOLVER


  • (Crónica del regreso del tren de pasajeros Retiro-Rosario)


     
    Cuando el tren bramó y todavía era apenas una luz increíble que por fin llegaba de lejos, desde la terraza de una humilde casita lindera a la estación Rosario Sur en construcción, una familia -unos metros por encima de la numerosa concurrencia que fue a ver llegar al tren- aplaudía alrededor de una cena improvisada al aire libre, especialmente montada para la ocasión.
     “Esperábamos piedrazos y recibimos una postal inolvidable: la gente saludando al tren después de tanto tiempo es algo muy fuerte…”, dijo un empleado ferroviario  cuando el tren se detuvo junto al andén del ex Apeadero Sur. 

    La conexión ferroviaria de pasajeros con Capital se reactivó después de 23 años. Fue un día histórico que se reflejó en quienes se arrimaron a saludar el paso del servicio inaugural y la multitud que copó la estación rosarina. 

    POR JOAQUÍN CASTELLANOS / FOTOS: LEONARDO VINCENTI 



    El 1° de abril de 2015, 23 años después del cierre a manos del menemismo, el servicio directo de pasajeros entre la Capital federal y la ciudad por fin volvió. Más o menos desde Arroyo Seco, con la noche como telón de fondo, familias enteras se acercaron a las vías para saludar el histórico retorno.

    La formación refundacional unió el andén 8 de la estación de trenes de Retiro y el ex Apeadero Sur en el tiempo previsto para esta etapa inicial: 6 horas y media. Desde el ministerio de Interior y Transporte, señalaron que en condiciones ideales se bajaría el tiempo a 4 horas de viaje. Rango que se pretende alcanzar antes de fin de año.

    El tren del país
    Como en las películas, la vieja y señorial estación fue quedando atrás y la formación empezó a atravesar parte del caos vehicular porteño. En el andén, donde se ofreció una breve conferencia de prensa, quedaron como los restos de una fiesta ya finalizada un puñado de militantes con redoblantes y banderas de Randazzo Presidente, y algunos pocos periodistas de medios porteños.
    El andar suave aunque con algunos golpeteos aislados, marca una diferencia pero no puede evitar la nostalgia. “Cuando era pibe el traca-traca me hacía dormir”, dijo alguien oculto en el montón de pasajeros expectantes y en silencio.
                Pronto se va notando la diferencia entre los andenes urbanos y las orillas de los terraplenes fuera de los grandes núcleos urbanos. Por la ventanilla, indistintamente, irán entrando el movimiento de la calle, según la zona: las casillas amontonadas de una villa periférica, los tapiales que esconden las viviendas de un barrio privado. Más adelante, la quietud rotunda de algunos cementerios recién atardecidos.
    Lo que sorprende no es el tren en sí mismo sino ese universo paralelo que nos muestra a su paso: la chatarra, los autos abandonados, los arroyos sucios y los basurales que hablan de un detrás de escena que inédito, amontonado afuera del recorrido habitual entre Rosario y Buenos Aires.          
    Por suerte para la crónica, el viaje es largo. Y los viajeros se ocupan por ellos mismos de recordar que el tren es también suelo argentino.

    EL HOMBRE DEL CLARÍN
               
    “Yo venía a hacer un viaje inaugural y me encuentro con esto. Al final vine a amargarme...”, se lo escuchó protestar. Un funcionario acudió en su ayuda para darle una mejor ubicación porque diario Clarín en mano, el hombre se internó entre las remeras verdes de la Juventud Ferroviaria Nacional a reclamar su asiento, de acuerdo al boleto que había sacado hacía instantes.
                Se llama Ángel, tiene 74 años y es de San Nicolás. Trabajó en Somisa hasta que en los 90 se acogió al retiro voluntario. Se mostró abiertamente opositor, criticó a la presidenta y a Néstor Kirchner en voz alta, y se mostró reconfortado por la jornada histórica de la que no quería estar ausente. 
    “Cuando salimos de Retiro, me encontré con la misma mugre que yo conocí cuando viajaba. No aprendimos nada: vagones quemados, basura. En 40 años no cambió nada”, se quejó. Y puso en duda que el confort y la limpieza del tren se mantengan en tiempo. Sin embargo, no se guardó elogios para describir la experiencia. “Da gusto realmente. Es un viaje hermoso, y para mí esto es histórico”, indicó.

    3° GENERACIÓN FERROVIARIA
    A simple vista, el coche de la Juventud Ferroviaria Nacional parece el colectivo de un viaje de estudios. Pero las apariencias engañan.
    “A modo de opinión personal hay que diferenciar lo es el modelo o proyecto político de las figuras políticas. Hay gente que pretende un desgaste, y si lo hubiera, ese desgaste  no puede ser nunca de un modelo porque los objetivos comunes que perseguimos son concretos y están más claros que nunca”, observa Juan Manuel, quien interrumpió la enésima partida de truco para hablar de política.
    Todavía no cumplió los 30 y habla desde su presente pero también por el pasado. Es empleado del ferrocarril pero adempas es nieto e hijo de empleados del ferrocarril. Ahora lo rodean unos70 militantes de la Juventud Ferroviaria, invitados especialmente, todos “empleados de líneas y seccionales, sobre todo del área metropolitana” con un promedio general de edad de 25 años.
    “Estamos viendo la reactivación en el día a día, lo palpamos. Se incorpora gente a trabajar todos los días. A nosotros nadie nos cuenta: lo vivimos”, asegura el joven referente sindical.          
    “Puede haber discusiones y sí, la idea es que lo que viene sea algo superador. Nosotros no nos quedamos con lo que se consiguió aunque entendemos que hay que bancar para no perderlo, apuntamos a más. En este sentido somos críticos constructivos pero no queremos volver diez años para atrás. A los pibes, a la militancia, no le van a cambiar los ideales matésa Cristina o matés a quien matés. Y hay gente a la que le causa resquemor la juventud militante y los nuevos cuadros políticos”, dice, con el mazo de naipes en la mano.


    LOS PRIMEROS BOLETOS
    En la boletería de Retiro informaron que alrededor de 70 pasajeros compraron sus boletos para fundar formalmente el retorno. Los primeros dos tickets los adquirieron dos mochileros marplatenses que viajaron con el “uniforme” de hinchas de Aldosivi cuya meta, a muy largo plazo, es llegar a Perú.
    Gabriel y Fernando  fueron protagonistas de un trámite fortuito: munidos de un antiguo mapa con los ferrocarriles nacionales, partieron desde su ciudad natal a Retiro sin saber que, en el caso de este ramal, se trataba de un viaje inaugural.
    Una vez en Rosario –se enteraron arriba del tren- debían trasladarse hasta la estación de Pichincha para proseguir en tren hacia el norte.
    “Por ahora vamos rebien. No pasamos frío, no pasamos hambre. Y no gastamos casi nada de plata, que es lo más importante”, comentaron mientras le convidaban mate hasta a los operarios asiáticos que la China North Railway (CNR), empresa fabricante de los coches, envió para un control técnico a modo de servicio postventa.

    EPÍLOGO
    Alrededor de 170 personas –entre pasajeros, invitados, empleados y comitiva oficial- fueron testigos privilegiados del retorno tan esperado. En los pasillos de la formación, recorridos permanentemente de punta a punta, se vivió una celebración andante.
                Con la noche, los paisajes se fueron borrando y la oscuridad absoluta de afuera profundiza la sensación de viajar en la Historia.
    Dos hombres hablan casi susurrando sobre la estatización de aviones y trenes, las metodologías, las prioridades. La corrupción. El hombre del Clarín sale del baño al que está por entrar ahora un operario chino que acaba de pasar cerca de un grupo de jóvenes delegados sindicales que planea un torneo de vóley con asado. Cerca de ahí, el secretario de Transporte Alejandro Ramos da otra nota a un canal de televisión, y un grupo de documentadores compulsivos de la asociación Amigos del Riel fotografían y filman todo.

    Del otro lado de una puerta, los mochileros toman mate, una mujer tipea una netbook y una pareja se abraza.
    En el Pullman, las familias son las que muestran el primer síntoma elocuente de la proximidad del final del viaje: los más chiquitos ya duermen desparramados en los asientos tapados por los abrigos de los grandes.
    La proximidad de Rosario se presiente.
    Pronto la postal de gente saludando al tren en los pasos a nivel se repetirá hasta llegar a destino. 
    Todos los pasajeros se vuelcan a un lado del tren para ver ese momento inolvidable, haciéndose un paréntesis en el vidrio con las manos, alrededor de los ojos; no pocos arrodillados en los asientos, como chicos.
    Una nube de sentimientos obstruye felizmente el entendimiento: es un desahogo multigeneracional, un alivio federal, un suceso reivindicatorio que está ocurriendo ahora. Todavía falta mucho pero lo importante es que ya empezó: hay vías y un tren que está andando. 
    Hay que dejar para otro momento los debates partidarios e ideológicos
    En política, se sabe que la inocencia y la credulidad son elementos nocivos y perjudiciales. Pero también son factores fundamentales para volver a creer.

    0 0
  • 05/07/13--04:27: DONDE SUENA UNA ACORDIONA
  • Como para que Rosario no olvide su pertenencia litoraleña, el chamamé late aquí constante, popular y genuino: aunque lejos del primer plano. Más de ochenta programas de radio y ocho bailantas simultáneas por fin de semana, albergan a los descendientes del esplendor que en los ’60 promovieron Tarragó Ros y Ramón Merlo, y a su manera honran una historia en la que la ciudad fue protagonista clave del desarrollo de la cultura regional
    Escribe: Joaquín Castellanos

    Fotos: Sebastián Granata / La Revista del Chamamé


    Al trance se entra a la par: él con los ojos apretados bajo el ala del sombrero; ella con la mirada fija por encima del hombro del compañero. Ahora ya son un mismo pulso en los dedos entrelazados de esa doble mano que marca el mecer ritual.

    No es en Corrientes, ni en Formosa. Tampoco en el norte entrerriano.

    Es a diez o quince  minutos del Monumento a la Bandera adonde el chamamé queda en segundo plano pero latente, casi subterráneo y soslayado, para explotar en un duelo de acordeones y guitarras.   

    Invisibles al pulso habitual de la ciudad, en el Gran Rosario conviven hasta ocho bailantas por fin de semana, en algunos casos con una concurrencia que supera las mil personas por local, los domingos al mediodía; así como invaden las radios más de 80 programas sobre el género en la zona, e incluso una emisora de FM exclusivamente dedicada a la música litoraleña.

    Son los herederos de la condición migrante provinciana, los sobrevivientes y descendientes de un legado histórico que desde hace más de medio siglo pelearon por convertir a este rincón porteño en una orilla más del Paraná.  




    El Señor del Litoral y el Rey del Chamamé eran amigos. Ambos se radicaron en Rosario y tomaron la posta del Taita don Emilio Chamorro, al ponerle el pecho a la cultura litoraleña en la ciudad en los ‘60: El Rancho de  Ramón Merlo, en Rodríguez casi Arijón, y el salón Umberto Primo de la Sociedad Italiana De Socorros Mutuos, en Jujuy al 2500, de Tarragó Ros, marcaron la impronta local imborrable en la década del ’60.
    Hoy, como obstinados herederos de aquel tiempo, persisten un puñado de lugares que emulan aquella gloria: en Rosario, La Carpa del Encuentro (Rouillón al 2800); el club Peñarol (Ovidio Lagos y Circunvalación); el Centro Tradicionalista Gauchito Gil (Rivarola y Circunvalación) y Gauchito Gil Sur (Ayacucho y Circunvalación); en Granadero Baigorria, La Tacuara; en Villa Gobernador Gálvez, el club Olímpico y el Centro Chamamecero; y en Capitán Bermúdez, El Rancho del Gauchito Gil, entre otros.

    El itinerario lo da a conocer La Revista del Chamamé, una publicación mensual autogestionada que se vende en algunos kioskos de diarios y en las propias bailantas, dedicada desde hace tres años a documentar y difundir  el circuito regional de pistas bailables y programas de radio alusivos.  



    Cuando se prende el cartel luminoso que dice “en el aire”, ella se transforma. No es  que imposte nada, sino que le brota desde lo más hondo de su correntinidad una ráfaga de pasión que la acompaña desde hace mucho.

    Su padre tenía arrozales y a ella le gustaba ir al campo a acompañarlo. Sobre todo para la época de la cosecha, porque venían los peones golondrinas desde los lugares más lejanos, y con ellos traían sus costumbres y su música. Después de las tareas del día, recuerda, se hacía la olla del guiso carrero, y mientras todo se preparaba, iban apareciendo los acordeones y las guitarras. Esa era la hora mágica: la luz de la luna y la del fogón, nada más, y la música que parecía que salía del fondo de la tierra.

    “Llegaba al alma. Yo creo que ahí empezó todo”, dice Nélida Argentina Zenón.



    Nacida en Gobernador Martínez, Corrientes, hace 47 años que vive en Rosario y 35 que conduce diariamente Cancionero Guaraní, por Radio Nacional (AM 1300 - FM 104.5), de 16 a 17 hs. Ganadora del Cosquín ‘64, un par de años después llegó a la ciudad en la que se desdoblaría para convertirse en una de las referentes más vigentes del chamamé: a su carrera de cantante sumó la faceta de comunicadora y se quedó acá para siempre.

    “Esta es una cultura de tradición que se ha transmitido de abuelos a nietos. Por eso el circuito actual es tan fuerte como al principio. Con la diferencia de que las nuevas generaciones, los músicos de este tiempo, le aportan su cultura nueva: hoy hay más escuelas de música, los chicos son todos estudiosos. Los profesorados suman sin dudas a la esencia chamamecera, le dan un valor agregado, le aportan técnica, los chicos estudian mucho más, pero además de pasar con los ejecutantes también pasa con los oyentes de radio: hay un enriquecimiento que no puede ser otra cosa más que bienvenido”, opina. Y nadie duda de su palabra autorizada, pero hay otros protagonistas que lo pueden contar en primera persona.



    Mauri tiene 18 años y Simón, 24. Se apellidan Merlo y, como no podía ser de otra manera, son chamameceros. Uno es el hijo menor de Ramón Merlo, hermano de Monchito; el otro es nieto del fundador del clan e hijo del inaugurador de la segunda generación de acordeonistas en la familia. Tío y sobrino están ahora en Santiago del Estero de gira.

    “Actúan esta noche, con una particularidad: tocan en boliches bailables, confiterías para chicos. Es algo poco visto en nuestro ámbito”, cuenta orgulloso Monchito Merlo.

    “La verdad es que hay mucha juventud, muchos chicos que vienen atrás. Hay nenes de 8 o 9 años que tocan el acordeón muy bien y es a ellos a los que hay que apoyar”, agrega.

    Y alguien parece haber tomado nota del asunto. 







    En el mismo día, la zona oeste de la ciudad acapara la atención de muchos chamameceros. Unos mil ya tienen decidido adónde van a ir: la Carpa del Encuentro, en Provincias Unidas “al fondo”, ofrece un Festival de Chicos: sobre el escenario, los artistas serán 23 pibes, menores de 15 años, a los que acompañarán dos guitarreros.

    Será lleno total.

    La primicia llega por mensaje de texto. El dueño del dato recorre las emisoras, las bailantas, vuelca novedades y curiosidades en la pantalla, las acomoda, imprime y saca fotocopias para alcanzar los 500 ejemplares por número. No se olvida de sus colaboradores pero a la vez queda claro que casi todo pasa por sus manos: en una mesa de bar, abrocha las hojas recién llegadas y las entrega personalmente.

                “Un día, una mujer que tenía un programa de música litoraleña me contrató para que generara y administrase un sitio web sobre chamamé”, rememora Roberto Agonil, periodista y productor de shows que venía del rock. Confiesa que se encontró con una oportunidad singular: la casualidad se volvió terreno fértil, y se preguntó qué pasaría si se ocupaba de reunir todo ese cúmulo de expresiones sueltas alrededor de ese género que hasta el momento le era ajeno. Así nació primero www.chamame.galeon.com.ar, y después, La Revista del Chamamé, que acaba de cumplir tres años. 

                “Hay unos ochenta programas de radio sólo considerando emisoras de Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Granadero Baigorria. Además, hay una emisora exclusiva sobre chamamé: FM Al Límite (87.5), de Matienzo y Lejarza”, señala.

     

    Del amplio menú en la oferta radial hay otra opción obligada por su tenor pero que además ilustra con detalles llamativos la era del acordeón online.
    “Tengo muchos oyentes en Europa. Tengo amigos y familia en Francia, que se juntan a escuchar. Y cuando voy a Francia, generalmente por tres meses, hago el programa desde allá por internet y línea telefónica”, comenta Reina Bermúdez, poetisa santafesina que vino a estudiar medicina y convirtió en letrista de las canciones de Ramón Merlo durante 28 años; todos los grandes intérpretes del género grabaron sus temas. Ella se  autodefine como “difusora cultural” con presencia en la radio desde hace 47 años, tanto en LT8, LT2, LT3 y Radio Nacional, además de haber animado bailantas y festivales desde la década del ‘60 en adelante.   

                Actualmente conduce Despertar Chamamecero por FM Cordial (97.3) a diario, a partir de las 6 de la mañana. “Me escuchan mucho los que viajan, los pescadores y los albañiles…”, sostiene, y agrega que los isleños y los hombres de río “antes me escribían muchas cartas, y yo le mandaba por la radio mensajes de los familiares. Cuando salió el celular fue increíble. Me escuchan y se comunican de todas las islas de la provincia de Entre Ríos”. Y que los obreros de la construcción tienen una sección dedicada a ellos. “La mayoría son provincianos”, explica, y una sombra de pena le cruza el rostro. “Todos los días, una historia”, remata.



    “Allá cerquita del cielo / entre los andamios / sentado como un tropero / le está mateando / En la radio sin querer / como un duende el acordeón / estirando un chamamé / le estremece el corazón”
    (El Cielo Del Albañil, de Teresa Parodi -
    Antonio Tarragó Ros)


    Hilario Contreras llegó de Chaco cuando tenía 18 años. Era domingo, y el lunes ya estaba cargando baldes y bolsas de cemento. “Antes guitarreaba en las escuelas, en los cumpleaños… pero cuando vine acá dejé todo”,  se acuerda. Y dice que luego supo trabajar en una fábrica de helados y después en un frigorífico. Vive en Villa Gobernador Gálvez. “Ahora soy plomero gasista”, acota. Y termina por contar que de lo que nunca se olvidó, aunque no lo haya desarrollado, es de ser chamamecero.

    Mario Torres se llama en realidad Mario Schivert. También vino de Chaco, pero nunca dejó de tocar el acordeón. En su casa eran todos músicos, y él no pudo escapar de ese destino. Además, aprendió de su abuelo el oficio de afinar el instrumento y hoy se gana la vida con eso, en su casa barrio Belgrano.
    “A veces me mezclo con amigos que tocan”, dice humildemente.

    Lo cierto es que Hilario conoce a Mario por haberlo escuchado en la radio en su provincia. De cuando el primero era tan chico que la madre no lo dejaba ir a bailar adonde el otro tocaba. Pero estando en Rosario, una vez le pareció reconocer ese acordeón, y cuando Mario bajó del escenario le dijo “¿vos no sos Schivert?”

    Y sí, era. Y no les quedó otra que “enchamigarse”, aunque fuera tan lejos del pago y tanto tiempo después.

    Entonces, un domingo, Hilario Contreras organiza un Festival de Chicos menores de 15 años en la Carpa del Encuentro, y lo nombra a su coprovinciano Mario Torres como padrino de la fiesta.

                Una historia entre miles. Los protagonistas cambian, lo que se mantiene es la esencia.


    Cuentan que la familia consagrada fraternizó con un equipo de cineastas alemanes que llegaron a Rosario para filmar una película sobre su música y cultura litoraleña. Antes de comer, le tocaron un chamamé. Y las visitas rompieron en llanto.

    – ¿Por qué lloran? –le preguntaron a la traductora.

    – Es el sonido del acordeón –contestó la intérprete–; les causa algo muy fuerte en sus almas…

    “Hay un porqué lógico en el origen de los acordeones y un reencuentro con quienes por distintas razones, la guerra por ejemplo, fueron despojados de ese instrumento y de una parte de su cultura –explica Monchito Merlo–; y seguramente todo eso está un poco desparramado por acá”.  

    No hay dudas de su universalidad: el chamamé es evocativo, le canta al paisaje, a la madre, a la mujer. Y por si fuera poco, su árbol genealógico tiene ramas varias que acompañan largamente la teoría: Mario del Tránsito Cocomarola era hijo de italianos; Isaco Abitbol, de árabes; Ernesto Montiel, nieto de brasileros; Damasio Esquivel, descendiente de paraguayos; Tarragó Ros, de catalanes; y Reina Bermúdez, proveniente de una familia escocesa, por nombrar algunos.

    “El chamamé es la esencia pura del hombre en la tierra, en el lugar en que esté. Ya sea aquí o en Shangai. Es la cultura representativa, es pertenencia –señala el acordeonista rosarino, y concluye–: es el respeto por la esencia hecho música”. 



    ROSARIO, MAYO, 2013








    0 0


    En una semana hay que votar y este debate quedará en el olvido. 
    O no. 
    En sus primeros minutos de vida -o sea, desde que se ha extinguido hace un rato-, late contundente el papel de cada uno de los postulantes. 
    No estará aquí de ninguna manera otra cosa que no sea las formas. Un poco porque el contenido de los ejes presentados por las opciones electorales no difieren demasiado unas de otras, y otro poco porque tampoco se deslomaron por hacer notar cuáles son sus proyectos puntuales para cada caso. 

    EN RESUMEN 
    Durante dos horas tuvieron alternadamente la palabra para proponer y chucearse, convencer por qué sí ellos y no los otros. 
    Aunque subjetivo, el balance no debe ser muy distinto en general. 
    Aquí un puñado de sensaciones que buscan explicar un poco lo visto en la pantalla hace escasos minutos (tomando como orden el dispuesto para las conclusiones de los candidatos):
      

    Perotti nunca se pudo escapar del spot de campaña y por eso pareció en todo momento un político de póster. Le sobraron slogans de campaña y si bien intentó hacer pie en su condición de hombre de gestión persiste en su tono un eco plástico, un algo prefabricado que delata cierta incomodidad de ser el tercero -aún sin que eso sea improbable más allá de las PASO, y represente una tendencia impuesta o lo que sea. El candidato del kirchnerismo sabe que su empresa es cuesta arriba, y se le nota, aunque intente mostrar denodadamente lo contrario. 

    Crivaro sobresalió por vehiculizar sus reclamos y críticas como si estuviera al frente de una asamblea, y desafió al resto permanentemente sin recibir rebotes, aunque la falta de propuesta lo puso, a mi entender, en el lugar de un fervoroso líder de estudiantina o vecino realista y molesto en una caldeada reunión de consorcio. Así y todo, cumplió con su rol de ruptura, de alternativa necesaria para quien no opte por la tropa de postulantes que se diferencian tanto como se asemejan, a la par de la izquierda, por definición. Fiel a sus convicciones, aprobó, y por eso se destacó. 

    Miguel Del Sel se movió con soltura en la conducción pero de programa de televisión: manejo los tiempos y los modos. De política, nada. Se repitió en eso de soñar otra realidad posible aunque sin reparar en una sola idea concreta de cómo conseguirlo, y ni la sombra de una sola solución a sus propias quejas. Y abusó del latiguillo "el otro día" para comenzar un relato que pretende resumir los problemas de la provincia en situaciones vividas por gente de carne y hueso para finalizar en anécdota montada para la ocasión pero sin siquiera recorrer un leve atisbo de manera de abordar lo planteado. 
    Mucho perfume a Durán Barba...
    "El otro día me encontré con Nerina, una policía que tiene tres hijos y tiene que hacer adicionales para darles de comer...".

    "El otro día me dijo un productor agropecuario: Che, Miguel, ¿sabés lo qué pasa con el campo?, etc". "El otro día caminando la provincia". "El otro día me dice un muchacho que empezó con un torno y hoy exporta..."
    Aunque, nobleza obliga, "el otro día etc." bien puede que no sea un recurso rebuscado para anclar al candidato a lo cotidiano, eh. Y sea sí una deformación profesional del StandUp.

    Lifschitz se intentó mostrar sólido, firme y persuasivo. En parte, dejó en claro que tiene la gimnasia ejecutiva que requiere el cargo -gobernó en dos periodos Rosario. Sin embargo, tuvo que lidiar permanentemente -y de ser gobernador deberá de algún modo seguir lidiando- con el señalamiento por la antigüedad de su partido en el poder y, a la vez, proponerse como cambio o garantía de solución a los problemas que se profundizaron en todo este tiempo. Así y todo, hay que decir que estuvo a la altura de las circunstancias. Convenciendo a los suyos, que no es poco. Hay que ver, más allá del socialista y de  Crivaro, sinceramente, cuántos más cumplieron con ese básico requisito. 

    Finalmente, Cachi Martínez tuvo un desempeño aceptable, según lo propuesto por el lenguaje televisivo, pero sin sorpresas: repitiendo la cantinela del massismo vencido que sabe de antemano -como el kirchnerismo provincial aunque sin el amor propio de la militancia pofiada y, perdón, la lealtad sobre todo- que su condición es irreversible. Digamos que se le adivinó al candidato que intentó sobrellevar el momento sin descanso aunque con más esfuerzo que seguridad.  

    FÓRMULAS
    A mitad del debate -antes de arrancar también pero había que darle la oportunidad al desarrollo del asunto-, no era nada difícil bucear en el ADN político de cada uno de los expositores. 
    Esta fue -y sigue siendo- la composición genética de los candidatos al mostrar sus propuestas o consumir sus minutos con palabras que rellenen esos períodos, expresado en álgebra caprichosa pero creo que a esta altura ya irrefutable.   

    Bonfatti x Binner + Coaching ontológico = Lifschitz

    Macri + Reutemann = Del Sel 
           Menem

     Massa - Intendentes desertores = Cachi Martínez

    Scioli + (Randazzo - Trenes) - Locutor hablando rápido = Perotti 

    Marx : Los 6 distritos de Rosario = Crivaro

    En todos, acaso a la luz de una lata monocorde, en algún momento quedaron a la vista -casi que fueron instantes de desnudez de maquillajes- sus modos auténticos. Y todos fueron alcanzados por igual. 
    Se trata del tiempo en que les tocó a cada uno tomar la palabra inmediatamente después del pase de los periodista que moderaban la charla. Los arranque fueron dispares, desde repetir el buenas noches hasta agradecer de más el pase, o quedarse estáticos y mudos  más tiempo del necesario, o ensayar una sonrisita nerviosa como prólogo a la alocución. Ahí, sin planeamientos ni machetes, sin movimientos de manos ni gestos ensayados, se los pudo ver a todos más allá de la máscara proselitista. Quedaron con el DNI político real al aire. 

    LA REFUTA QUE LOS PARLÓ
    Esta vez hay que agradecer que por lo menos hubo ciertos roces necesarios para que la discusión sea política, y el principal responsable ha sido, a mi entender, el candidato de la Izquierda que ofició de tal (¡por fin!) saldando la deuda que había dejado la semana pasada  Finkelstein, acaso acosado por los nervios u otros factores lógicos frente a la cámara (no es lo mismo la arenga de mitin que intentar hablarle a nadie y a todos desde adentro de un saco y abajo de los reflectores de un estudio de televisión.   

    Mayor entonces el mérito: el papel fundamental de la estocada transformó este domingo a Crivaro en protagonista, clave en el compás del presunto debate que superó así la instancia de mera muestra de propuestas de volante partidario -nótese que en ningún lado dice panfleto, que es otra cosa muy distinta, porque la mayoría de las veces lo propuesto no alcanza ese honrado nivel. 
    El trance llevó el programa especial a un terreno distinto -que acaso puede ser la antesala o el ensayo del regreso de la Izquierda a las discusiones gruesas.  
    Entonces, con cruces varios ya instalados, no solo el tiempo de réplica sirvió para referirse a los contrincantes, sino cada intervención. De esos enfrentamientos dialécticos pudo verse entretenidos a los Migueles intercambiarse chicanas, tal como a su modo lo hicieron el kirchnerista y el del massismo, mientras que el zurdo Octavio con puntería fina los apaleaba a los cuatro con un baño contundente de realidad. 
    Sólo un punto le impide, a mi criterio, quedarse con el debate a Crivaro -y a la Izquierda en general: se puede tener razón en todo pero carecer de herramientas para intervenir el cuerpo de esas críticas es parte del mismo desencanto. 
    La idea es que cuando ese perfecto diagnóstico encuentre un modo preciso de ser saneado o, en su defecto, un socio ejecutivo en quien confiar, habrá Revolución desde las urnas.
    Acaso lo que salga del estómago de las del domingo que viene reclame precisamente eso. Y en ausencia de ese combo se conformen con premiar a un espejismo, cualquiera sea.

    Rosario;
    en la frontera entre el 6 y el 7 de junio de 2015.-



    0 0


    Leído este pensamiento del escritor y periodista español así al pasar, como un recorte fuera de contexto, genera una sensación de desendiosamiento necesario, dolorosa y abrupta, que tiene que ver con la crítica general extrema pero también con la certeza cotidiana de quienes somos obreros de la palabra. La feroz autocrítica es tan contundente y molesta que, a la hora de la reflexión-hoy por ejemplo- sirve más que el más florido elogio.
    La definición habla de ese inmenso oceano de cinco centímetros de profundidad que representa nuestra constante intervención en todos los temas todo el tiempo y que en algún momento nos puso  en un podio que supimos con el tiempo que era de cartón.

    Es un cachetazo exacto en el momento justo, que además nos permite vernos -a mí por lo menos me remite a verme- en esa situación esforzada pero a la vez forzosa de atropellar la intermitencia burlona del cursor que late en la hoja del procesador de texto, reclamando correr contrarreloj detrás de la nota o noticia. Un ejercicio dificultoso desde que los períodos de lo periodístico son diarios. 
    Y ni hablar de los resultados contradictorios que ha forzado la invención de los noticieros que están abiertos las 24 horas en televisión.

    Ahí radica el oficio. Parar la pelota y refutar la idea de Vicent, aún desde el tedio lógico de la rutina que nos acerca a esa caricatura dura hecha con maestría.
    Yo trato de tener en cuenta siempre esta realidad exagerada pero posible. 
    Ésta y otras que que desprende hasta por los poros este viejo zorro que disfruto leer y escuchar.    

     





    0 0


    Va a caer directo a la zurda del negro Beto.
    Un defensor mediocre (un 4)
    se interpondrá entre las piolas y el festejo trunco.
    El rebote, señal que la jugada respira,
    lo tendrá el Gaita en los pies, cerca del corner.
    Hasta el cielo y los árboles y los hinchas
    son de cero a cero.
    Sin embargo llueve el centro
    y los pupos se estiran y los cuellos.
    Hay un cráneo (del 2 nuestro) que la revienta
    de pique contra el piso, contra el palo.
    Afuera.
    Cuarenticinco del segundo tiempo.
    Ya sólo se piensa en el lugar que cada uno
    va a ocupar en la chata para la vuelta.

    0 0
  • 07/09/15--23:12: CREO
  • Hubiéramos empezado por ahí. Debo decir que aun sin abandonar mis convicciones -las que me impidieron hasta acá ser creyente- siento que puedo decir que hoy creo.

    Lamento profundamente que tuviese que pasar tanto tiempo para que me cuenten en esa gran fila. Pero creo que ahora creo.




    Es decir, considero que no es fácil abandonar el agnosticismo –no venerar por no conocer- o el ateísmo –no tener dios- o una mezcla de ambas que tal vez no es siquiera ninguna de los dos.

    Es que hay que entender que si la confusión ha sido ardua hasta ahora, después de escuchar al papa Francisco en Bolivia, la cosa se pone más difícil todavía.

    Digamos que es muy difícil no creer en un líder espiritual que se refiere así a algo tan palpable. Difícil no creer en alguien que en suelo latinoamericano  –el cono de resonancia perfecto de sus palabras-, sin la cadencia distractiva del idioma italiano o el embarullado y monótono latín, habla de la Patria Grande en su mismo lenguaje, delante de los movimientos populares y de un presidente de raíz aymara.  
    Autocrítico de la Iglesia respecto de la llamada conquista de América por los daños irreparables a los pueblos originarios, pidió tener en cuenta que María fue una madre sin techo, atacó a la inequidad y la injusticia social, habló de la fe como revolucionaria y condenó al sistema capitalista por ir contra el proyecto de Jesús.
    No queda opción. En eso, uno no puedo no creer.     




    0 0
  • 07/19/15--21:21: CON LOS GLOBOS POR EL PISO

  • Nuevo yerro de los encuestadores; nuevo cambio de piel de Macri usurpando un nuevo discurso (que ni él se cree, ajustado desesperadamente al grito de las urnas). 



    Nueva casi paridad de la ola amarilla cada vez con más gusto a poco. 
    El cambio tan mentado es de golpe el massimacrismo de la impotencia, el fracaso de las oposiciones fragmentadas que contrarreloj deberán tejer otro plan alternativo para derrotar al kirchnerismo.


    El camino a las PASO nos encontrará a los votantes a la intemperie de una nueva polarización desequilibrada, a la sombra de nuevas urdiembres político-mediáticas que pretenderán resolver problemas y soluciones que ignoran o, al menos, desatienden sin temor a que se les note, porque todas las fuerzas -a un lado y al otro- seguirán puestas en la prioridad de ganar. 
    Lo importante es contar con un acomodado escenario de contrapunto: en definitiva, nos hemos acostumbrado a descartar lo que realmente no queremos para votar por lo que aún sin aprobarlo completamente consideramos seguro.   
    El mal menor sigue siendo el instinto de supervivencia argentino. 
    La opción de rechazar lo que sabemos que no deseamos, aún a costa de sostener con lo que está bien todo lo que sabemos que está mal. 
    Acá, por ahora, de eso se trata elegir. 
    Al menos mientras las alternativas sigan siendo esto. 
       

    0 0
  • 03/05/13--22:35: LÁGRIMA AMÉRICA
  • (imagen popularizada en las redes sociales tras la muerte de  Hugo Chávez) 




    Un gran charco de pena
    eclipsa los soles
    y la patria grande se llena
    de rojos caracoles
    de dolor y de arena,
    de un bravo y hondo mar;
    mas pasa (cuando menos
    te lo esperas)
    que el vacío estaba lleno
    de una feroz primavera
    de esperanza y de algo bueno
    difícil de apagar;
    bebe del aire esta consigna
    que sopla en la hondura:
    la herencia digna
    de los que perduran
    es que nunca, nunca muera
    -deber, deseo y bandera-
    el eterno batallar.-





older | 1 | (Page 2) | 3 | newer